LA AMAZONÍA QUE NO CONOCEMOS

Marcelino Javier Gutiérrez Neyra

 

    La Amazonía es multilingüe, multicultural y mega diversa, eso lo conocemos todos por lo que hemos visto, leído, estudiado y compartido. Sin embargo, no toda la Amazonía se conoce entre sí. Los nanti del alto Camisea ni idea tienen de la existencia de los matses por el Yavarí, ni ellos juntos de los awajun del norte amazónico u otros muchos pueblos que la ocupan milenariamente.

    Recuerdo cuando llegué a Iquitos, solo tenía referencia de la Amazonía por los cursos que había llevado en la UNMSM, con los profesores Héctor Martínez, Jorge Casanova y el P. Jaime Reagan. Con ese limitado saber y con los prejuicios de compañeros de estudios que tampoco conocían la Amazonía más allá de los cursos y las noticias que se difundían en los medios locales, me acerqué a este mundo, el cual además de romper con mitos y prejuicios pude recorrer durante mucho tiempo sus pueblos, ríos y bosques, durante más de 20 años, y ni así he logrado conocer la inmensidad de lo que existe en este lugar, paradisiaco para algunos y olvidado para muchos, sobre todo para el Estado peruano, que siempre lo miró como un territorio despoblado al que había que ocupar para extraer sus riquezas, fuente de hidrocarburos y maderas. Se construyeron carreteras de penetración al territorio uniéndose a la vía fluvial. La vía área conectó las ciudades principales, incluso en algún momento se conectaba Iquitos con Leticia, la frontera colombiana.

    La historia de la Amazonía no describe aún muchos espacios del devenir de sus pueblos que luchan por proteger su entorno social, su cultura, sus recursos, sus formas de vida adaptadas  y adecuadas a este lugar donde los ríos y los bosques son su fuente de vida. Los especialistas Fernando Santos, Frederica Barclay, Alberto Chirif, José Barletti (en paz descanse), Gabel Sotil, Joaquín García, entre otros, son los principales referentes de todo lo que se conoce de la Amazonía Peruana.

LAS CIUDADES

    La Amazonía no es un todo uniforme, sus pueblos y ecosistemas la hacen muy diversa, muy compleja, además que atraviesa procesos que la van cambiando, transformando. Estos procesos, sean naturales o provocados por la propia dinámica socioeconómica, no la están llevando por caminos en que veamos un orden, un proyecto de vida que garantice el desarrollo endógeno de toda su población.

    El crecimiento desmesurado de las ciudades, como Iquitos, Pucallpa, Yurimaguas, Nauta, por describir algunas, se da porque el principal referente que tiene la población es el centralismo, donde pueden encontrar principalmente los servicios de educación, salud, vivienda, trabajo remunerado. En este sentido el desarrollo es visto como el acceso y gozo de tales servicios, aunque éstos no sean los más eficientes posibles; claro, si los mismos son inexistentes o deficientes en los pueblos o comunidades de donde procede la gran población migrante.

    En todo el Perú se da esta causalidad del centralismo, la población busca lo que supuestamente es mejor para su desarrollo, siendo la ciudad ese mito y que promueve su movilización y a la que llegan generalmente provistos sólo de sus habilidades y creatividad, necesarios para su adaptación y desenvolvimiento en las mismas, imponiendo así la llamada cultura popular.

    En las ciudades amazónicas se reproducen las vivencias amazónicas en combinación con las culturas foráneas. Se trata de una readaptación del poblador amazónico a un medio nuevo, donde ya no le es fácil proveerse de los alimentos como lo hacía en sus pueblos: cultivando, pescando o cazando, satisfaciendo así las necesidades básicas de la familia. En la ciudad tienen que conseguir un empleo o realizar una actividad creativa que les permita obtener ingresos para sobrevivir. Su origen étnico se va perdiendo o invisibilizando para ser o parecer el común de los habitantes de la ciudad. Suele encontrar refugio en cualquiera de las manifestaciones religiosas que viven con intensidad su fe.

    Un caso muy particular, único en el Perú, es el de las familias shipibas konibo que se desplazaron a la ciudad de Lima en plena efervescencia política post fujimorismo. Ellos encontraron una forma de adaptarse a la gran ciudad recreando su cultura, elaborando artesanía basada en su iconografía y ofreciéndola al público limeño en plazas y calles. Su vivencia en comunidad la encontró en Cantagallo, lugar que ocuparon y reclamaron posesión años más tarde, hasta obtener la mirada del gobierno tras la tragedia de un incendio que acabó con sus frágiles y rústicas viviendas con todo lo que pudieron acumular en el tiempo vivido. Ahora han conseguido la ejecución de un proyecto de vivienda que ellos llaman vivienda ecológica y vivencial shipibo konibo.

    Iquitos y Pucallpa son las principales ciudades referentes del llano amazónico, mientras que Tarapoto lo es para la alta Amazonía. En estas ciudades confluyen todos los pueblos amazónicos. Son centros donde las transacciones económicas fluyen por el intercambio de productos, venta y compra de lo que la Amazonía produce y de lo que necesita en este tiempo de globalización. Ni los nahuas son ajenos a este proceso, siendo un pueblo de reciente contacto con la sociedad externa a su mundo se ha doblegado a lo que se oferta en Sepahua, pequeña ciudad en el bajo Urubamba. Ellos llegan sin nada que ofertar, como un paseo por la ciudad donde realizan algunos trabajos temporales para poder adquirir ropa y accesorios, éstos últimos más por curiosidad que por necesidad.

    También hay los que no quieren que los pueblos amazónicos se integren a la modernidad. En una ocasión ciertos representantes de una ONG rechazaban el asfaltado de una trocha por donde la población sacaba sus productos para llevar al mercado, cargando con el peso que podían llevar y caminando varias horas. Les decían que el asfalto les iba a quemar sus pies y que además la presencia de vehículos significaría un peligro porque habría accidentes que les podía ocasionar la muerte. La respuesta de los pobladores fue tajante: “Señorita, quisiera que usted caminase cargando nuestros productos, en esta trocha llena de barro, cayendo y cayendo, sin poder sacar todo lo que sembramos porque nuestras fuerzas no dan para más. Necesitamos alimentar a nuestros hijos con la venta de productos de la chacra”. Se tiene que conocer la vida de estos pueblos para comentar que es lo mejor o no para ellos: el ecologismo puro y lo cultural inamovible no funciona.

LOS PUEBLOS AMAZÓNICOS

    Sin diferenciar entre los diferentes grupos étnicos de la Amazonía, los pueblos se parecen mucho entre sí. Están los que se ubican en las orillas de los ríos, sean principales o tributarios, o los que están alejados de los mismos (mediterráneos). Los pueblos ribereños se construyen a lo largo de la ribera del río o perpendicular al mismo cuando la corriente de agua erosiona sus orillas, de esta manera se protegen del embate de las crecidas y vaciantes de los ríos. Las viviendas son casi similares, construidas con tablas en las paredes, piso de tablas o pona (tipo de palmera con tronco muy duro) y techo de hojas de palmera (irapay, palmiche, huambé, etc.); con el tiempo se ha introducido la calamina (de zinc) para los techos de las viviendas y con ello también se ha incrementado el calor al interior de las mismas; la razón que los pobladores aducen para utilizar calaminas es que dura más y es menos trabajo que techar con hojas.

    En las zonas donde la creciente del río inunda los espacios donde están las viviendas, éstas se construyen elevadas del piso; la altura depende también del nivel que alcanzan las aguas en la creciente o invierno amazónico.

    No hay pueblo que no tenga su cancha deportiva y que alrededor de la misma se han construido las viviendas o los principales servicios, si los tuviese, tal como el local escolar, la posta médica o botiquín comunal, una pequeña iglesia y el local comunal. Los pueblos que han logrado congraciarse con sus alcaldes pueden contar con construcciones de material noble (ladrillo y cemento). El fútbol es una de las actividades deportivas principales que los une. Para las celebraciones de aniversarios, la actividad principal es el campeonato de fútbol, en el que participan los pueblos ubicados a días de distancia navegando en peque peque, principal transporte que se ha expandido y que facilita la intercomunicación vial, además del transporte de productos.  Tener un motor peque peque es mostrar cierto nivel de posición económica.

    Los pueblos mediterráneos se ubican ahí para acceder a tierras altas y bosques. A algunos se llega después de varias horas de camino a través de una pequeña trocha, cruzando pequeños riachuelos o quebradas, subiendo o bajando lomadas (terreno ondulado). Son poblados en que la principal forma de comunicación con el exterior es la radiofonía; se encuentran muy aislados y es más difícil salir de los mismos cuando ocurren emergencias de salud. Algunos han logrado habilitar la trocha como carretera y es posible que se pueda transportar mediante motocicletas o motofurgon, vehículo que hace poco se ha introducido en la Amazonía para carga principalmente.

LA ECONOMÍA DEL POBLADOR AMAZÓNICO

    La economía familiar es la principal característica del poblador amazónico. Sus principales cultivos son plátano, yuca, maíz, cítricos y una variedad de frutos. De ello una parte se lleva al mercado para vender y comprar otros productos que sean de necesidad para las familias. En general el plátano y la yuca son el principal alimento que combinan con pescado, carne de monte o aves. Con la yuca producen el masato, tradicional bebida que muchas veces suple el alimento diario. El masato pasa por un proceso de fermentación, que entre más tiempo lleva de elaboración más “fuerte” lo siente quien lo bebe, hasta llegar a la mareación. En los pueblos más tradicionales para la fermentación las mujeres mastican parte de la masa de yuca combinándola y guardándola por algunos días, hasta lograr el efecto o calidad deseada.

    La crianza de gallinas es muy usual en las familias, labor que es propia de las mujeres y que se convierte en una forma de “caja chica”; ante cualquier necesidad recurren a la venta de las gallinas.

    La pesca, para la población que vive en la ribera  de los ríos, es una actividad muy importante que además de ser fuente de alimento, se destina también al mercado. El pescado es procesado para venderlo, sea congelado, seco-salado o sal-preso y fresco-salado. Hay zonas donde la pesca es una actividad muy importante, obteniéndose cientos de toneladas por temporadas. Este pescado es comercializado en el mismo lugar a compradores que llegan de las ciudades. Actualmente el pescado de la Amazonía llega en estado congelado a la ciudad de Lima.

    La llamada carne de monte, de animales como el majaz, venado, sachavaca, sajino, monos, etc., con el tiempo ha venido en disminución. Hace unos 10 años atrás se podía encontrar en los mercados de las ciudades gran cantidad de esta carne en estado ahumado. Actualmente hay restricciones para la caza y aún para la venta, siendo un producto más para el consumo de las familias en los pueblos. En las festividades se realizan faenas de caza para cocinar y convidar a los invitados o visitantes.

COSMOVISIÓ 

    La Amazonía es muy rica en mitos y creencias, producto del imaginario y la interpretación que el poblador ha dado a su entorno, a su origen y a la interrelación con todos los seres del bosque y del río y que de generación en generación y de manera oral se ha venido transmitiendo. Los mitos tratan de explicar la forma en que el poblador amazónico trata de entender lo que ocurre en su entorno y cuyas causas no puede dilucidar, encontrando sus orígenes en personajes divinos, sobrehumanos y como resultado de fuerzas buenas o malas.

    Mediante cánticos, relatos, representaciones en danzas, los pobladores amazónicos expresan su forma de entender su entorno, su cosmovisión, para ello han dado nombres a seres que lo habitan, tales como el tunchi, el chullachaqui, la runamula, la yacuruna, la sirena de los ríos, la yacumama, el bufeo colorado, el ayaymama, el urcututo, la tanrilla, runapuma o yanapuma, entre otros. Es la parte mágica o misteriosa de la Amazonía y que sólo sus habitantes la entienden.

    La Amazonía es todo ello, abundancia, misterio, biodiversidad; y una población que extiende sus brazos para recibir y ofrecer a los visitantes la alegría que los caracteriza.