EL INSTITUTO NACIONAL

DE CULTURA – LORETO

ENTRE LA ESPERANZA

Y LA FRUSTRACIÓN

 

César Ching Ruiz

 

    De esa manera exteriorizó y sintetizó los sentimientos encontrados que le acarrean al escritor Francisco (Paco) Bardales luego de dejar la dirección tras 10 meses de gestión. Asume el cargo el pintor Christian Bendayán que regresa a Iquitos – coincidiendo con la encargatura – para una larga permanencia. Bardales, al expresar en voz alta su desazón no hace más que convertirse en el portavoz de muchos artistas, intelectuales, pensadores locales que realizan actividades de sentido humanista pero que también lo siente mucha gente, sea hacedor o consumidor que va más allá de cualquier frontera y que asume con clara desconfianza cuando de por medio aparece en la nebulosa ofertas de apoyo por parte de entes gubernamentales.

    El tibio apoyo que los gobiernos dieron a la cultura se pierde en el tiempo. Así lo expreso el historiador Jorge Basadre al interrogarse, ¿qué gobierno apoyó más la cultura? Por cierto, en vida el intelectual tacneño nunca encontró la respuesta.

LA CASA DE LA CULTURA

    Previo a lo que luego derivaría en el Instituto Nacional de Cultura el gobierno de turno crea el año 1962, la Casa de la Cultura. En declaraciones dadas por el profesor Máximo García Fernández, ex director del INC- Loreto, la institución serviría como lugar de encuentro de los artistas y de alguna manera para cultivar la bohemia muy dada por esa época, la Casa de la Cultura en Loreto se crea por iniciativa de Carlos Cavero Egúzquiza. Reverdeciendo de algún modo este propósito, el actual presidente del GOREL crea este tipo de local en las capitales de provincia. El modo de conducir las actividades culturales termina cuando llegan al gobierno las Fuerzas Armadas. En ese momento son desactivadas las Casas de la Cultura del Perú siendo el INC quien asume sus funciones.


EL INSTITUTO NACIONAL DE CULTUR

    Creada en los años 70 por iniciativa del gobierno del general Juan Velasco Alvarado, como Organismo Público Descentralizado del Sector Educación sus actividades se orientaron a la actividad editorial de autores peruanos en los campos de la ciencia, el pensamiento político, la gestión cultural y el ensayo, así como por las aventuras creativas del país en los campos literarios y musicales, la edición de revistas culturales representativas de la institución, como son Runa, Textual, Revista Peruana de Cultura, Arqueológicas, Historia y Cultura, entre otras, así como a los tomos dedicados a la bibliografía y hemerografía de temas específicos y de especialización. Finalmente, los catálogos, clasificaciones y catastros de arte, arquitectura y sitios arqueológicos. Con un magro presupuesto, sus pocos fondos son derivados y absorbidos por la burocracia. Máximo García recuerda su paso por la institución: Yo entré a trabajar en el INC –Loreto como tesorero, después como coordinador y terminé asumiendo la dirección, en ese tiempo el local funcionaba en los altos del edificio que está en la Plaza de Armas y que fuera propiedad  de la familia Pinasco. Luego de ser vendida, la institución pasó a funcionar en otro local hasta recalar en los altos de la gobernación gracias a un convenio con el Ministerio del Interior. Por aquella época- sigue recordando- el cargo era casi honorífico, la paga por el puesto era un mínimo, a pesar de ello, durante mi gestión la tarea cultural se hizo mediante festivales, se creó el Consejo Regional de Cultura, se demarcó la zona monumental declarando Patrimonio Cultural de la Nación a muchos inmuebles. Todo esto ha ido cambiando, existen ahora muchas motivaciones políticas. A pesar de ello muchas cosas no parecen querer ser modificadas, por ejemplo, presupuestalmente se sigue dependiendo del organismo central y lo que se envía sólo es para cubrir ciertos gastos. Así como García los directores que le sucedieron en el cargo nunca ocultaron el disgusto que la filial funcione como una oficina de trámite. La constante insistencia ante el organismo central para lograr que ciertos fondos que genera la institución en forma local queden acá para promover actividades ha sido inútil. Todo se transfiere a la Dirección General.

POLÍTICAS CULTURALES DEL PERÚ

    Gracias al apoyo de la Cooperación Española, la doctora Cecilia Bákula Budge, actual Directora Nacional del Instituto Nacional de Cultura creó el 1er Congreso de Políticas Culturales reuniendo a más de 300 representantes de los creadores de cultura del Perú. El objetivo del evento era crear y aprobar un documento que sintetice el proyecto "Impulso de las Políticas Culturales del Perú" con el propósito de fortalecer la institucionalidad del sector cultural y generar propuestas de políticas y estrategias orientadas al relanzamiento de las políticas culturales en el Perú. El debate sistemático se hizo en base a cuatro temas: la cultura como sistema, la cultura y la participación, la cultura y el desarrollo económico - social del país, la cultura y la identidad de los pueblos que integran el Perú. Ideas previas a la reunión estuvieron basados en reconocer lo escindido que somos como país construido en base a un conjunto de exclusiones económicas, sociales y culturales arrastrados desde la historia y que se ha convertido en un problema endémico del Estado peruano dándole un carácter excluyente, una escasa representatividad y una precaria legitimidad.

    Sobre el particular, el ex – director, escritor Francisco Bardales afirma que el trabajo de la institución debe regirse a la búsqueda de la afirmación de la identidad, “como están las cosas con la globalización, el tema se convierte en algo imperioso y debe ser algo que no sólo comprometa al Estado  sino también que llegue a la empresa privada”.  Mostrando una cierta decepción declara: “Lastimosamente este propósito y otros terminan todas en las oficinas de planeamiento de cualquier tipo de gobierno, dígase locales, regionales y nacionales, es decir en la burocracia”. A decir de Bardales, una política cultural es necesaria contar como herramienta de desarrollo y que va más allá de un simple quehacer, de un simple apoyo a las actividades como ocurre siempre. La cultura y lo que se haga de ella debe estar en cualquier plan de gobierno que se plazca de serlo y enmarcado en la legalidad. Los gobiernos, regional y locales, convocan sólo a los artistas para alguna actividad  cultural con el ánimo de limpiarse la conciencia. No hay un apoyo loable,  todas son eventuales. Sobre lo dicho por el escritor hay que agregar que los funcionarios que llegan a cargos gubernamentales,  aparte de un cortoplacismo  tienen una visión reduccionista de la cultura . El gobierno regional- afirma Bardales- en este caso, ha perdido una gran oportunidad al no dinamizar su política cultural por medio de  la sub gerencia creada para este fin.

DESDE LOS ARTISTAS

    Entre el claro y el oscuro panorama, los hacedores de cultura, los artistas tienen lo suyo. Según el director y actor, Tomás Temoche, al historicismo y a las visiones románticas (emocionalismo, subjetivismo y proceso creativo en soledad), los artistas adhieren una actitud de pasividad y espera de la acción de los gobiernos en la solución de problemáticas. Existe un desconocimiento del funcionamiento de la administración pública. Si bien – agrega – existe una intensa actividad cultural al mismo tiempo hay una carencia de instancias de asociación (ver entrevista a Julio César Flores), una vulnerabilidad económica y esfuerzos orientados a la sobrevivencia. Hay un conservadurismo e individualismo pragmático. Poca visibilidad de la múltiple actividad del sector de la cultura. Desconocimiento mutuo entre los sectores de la cultura.

    En medio de este panorama a los que seguramente se seguirá aferrándose la actividad cultural también están los retos comenzando por reconocer  las diferencias para construir una ciudadanía desde la diversidad, incorporando la interculturalidad. La heterogeneidad se abre campo y se legitima ante una globalización que se impone de una manera hegemónica. La presencia de movimientos identitarios, a nivel mundial, regional y local, permite escuchar voces e historias hasta ahora silenciadas y ponen al centro del debate, temas como  la diversidad, la interculturalidad, la democracia sustantiva. Los nuevos enfoques epistemológicos, entre ellos el constructivismo (la realidad es una construcción) y el aprecio por nuevas competencias (incluida la creatividad), florecen asentadas por la sociedad del conocimiento. Existe un clima favorable por la búsqueda y la experimentación innovadora, como respuesta al clima de temor e incertidumbre que generan los retos de una llamada agenda global: pobreza, migración, medio ambiente, corrupción, etc. Los aportes del nuevo marco jurídico y teórico internacional, incluidas las diversas convenciones, por los derechos humanos de los pueblos y la Convención de la Diversidad, que salvaguarda la diversidad cultural y la legitima como principio jurídico y de interés para la humanidad. La emergente noción de Economía Creativa que valora y pone en evidencia la potencialidad económica de la diversidad cultural. Todo ello debe llevarnos a un reencuentro con nuestras tradiciones y nuestras memorias colectivas regionales y locales.  Por eso agrega, Francisco Bardales en extensa entrevista concedida a Kanatari, siento una enorme frustración no haber logrado descentralizar las actividades culturales, Iquitos se ha convertido en un centro y creo que hay que forzar en abrir más espacio y hacer de la cultura una oferta turística. Existe una queja permanente de los entes de gobierno, de la gente que llega a visitarnos, pisa tierra y se traslada a los albergues, me pregunto, ¿qué están haciendo las autoridades para ver este asunto? Acaso están creando infraestructuras  para dar cabida a una serie de actividades culturales.

PROGRAMAS Y LAS ACCIONES CULTURALES

    Como sostiene Bardales, en el conjunto de las actuaciones públicas, es esencial tomar en cuenta la dimensión cultural. La cultura es un derecho universal y debe existir una igualdad de dignidad de todas las culturas. Pues (la cultura) cruza todas las actividades humanas haciéndose necesario dar validez a las diversas formas de conocimiento. Los programas y las acciones culturales deben reflejar la complementariedad existente entre lo económico, lo social y lo cultural. Sin duda la cultura audiovisual viene contribuyendo al cambio de ciertos parámetros a tomar en cuenta. Se habla de una cultura común. Se tiene que hablar de culturas, en plural, incluso hablando de individuos. Todos- dicen muchos sociólogos- vivimos en una cultura común, pero participamos de varias culturas a la vez. Otrora, se hablaba de una cultura educada, de la cual la gente común estaba excluida. Ahora tenemos que hablar de muchos grupos con intereses especiales.

    Con esa perspectivas las últimas administraciones del INC – Loreto que incluye al periodo de Francisco Bardales, estuvieron - aún con las limitaciones presupuestales tratando de llegar a más público, visitando y apoyando el trabajo en asentamientos poblacionales, incidiendo la labor cultural en espacios abiertos y grupos que tienen que ver con la contracultura, intentando una característica más intercultural y afirmar la identidad cultural mediante foros y conversatorios.

    Todo hace parecer que la nueva gestión de Christian Bendayán ligado con lo hecho con la anterior gestión pretende hacer de la institución, algo más proactiva, que busque generar sus propios recursos por medio de talleres, que llegue a sectores más amplios de la población que difícilmente tienen acceso a espectáculos y a actividades culturales. El funcionario encargado de Promoción Cultural del INC.Loreto,  Fritz Ahuanari declara que de esa forma darán uso al motor y bote de aluminio que dispone la institución como un bien entregado por la oficina central yendo por poblados ribereños llevando a artistas y materiales audiovisuales para proyectar. Afirma que es preocupación del nuevo encargado descentralizar las actividades culturales en las demás provincias. Este punto sigue siendo un álgido problema para muchos de los directores que pasaron por la institución  ya que los encargados de las filiales son solo eso, encargados sin otro beneficio adicional y muchas veces las oficinas descentralizadas funcionan en convenio con los municipios  

    Con la experiencia de los meses que estuvo en el cargo, Francisco (Paco)  Bardales, es un esperanzado y convencido que hay que trabajar actividades por plazos, sean cortos, medianos o largos, sólo así lograremos cosas concretas, medibles y de un buen resultado que harán posible atraer un público consumidor de cultura. Si tuviera que mencionar un logro bajo mi administración, ella sería la dinámica que hemos impreso a la actividad cultural, se ha hecho 300 actividades. Gracias al apoyo de la Cooperación Española hemos logrado conjuntamente realizar varios proyectos de aliento cultural, la oficina local goza de un mejor aspecto, hay una sensación de orden. Creo que Christian Bendayán sabrá llevarlos de la mejor manera, su experiencia privada como gestor cultural le será de mucha utilidad.

    Lo que le espera al pintor son muchos retos, como el tratar (afán de muchos) de sacar de la marginalidad de la cultura en la gestión de sucesivos gobiernos regionales y locales, diseñar programas de formación de consumidores culturales críticos, mostrar la diversidad cultural, generar espacios simbólicos de reconocimiento de la diversidad cultural y sexual, mapeo de las iniciativas culturales. Conforme a los tiempos, generación de alianzas estratégicas que permitan el fortalecimiento de las capacidades de los agentes culturales en presupuestos participativos, diseño y gestión de proyectos, lenguajes digitales, entre otros.

    La vastedad del concepto de cultura -que bien podría definirse como todo aquello que la actividad humana agrega al mundo natural- nos obliga a circunscribirlo hoy y aquí a las artes y las ciencias. El perpetuo enriquecimiento del espíritu y de la mente es el tesoro inagotable que la cultura pone a disposición de todos. Para el género humano la diversidad cultural es tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos.- La diversidad cultural es nuestra diferencia competitiva.

    Pasado el tiempo, Máximo García rememora: “Para realizar muchas actividades tenía que tocar muchas puertas y yo, ya no era conocido como el director del INC sino como alguien “fastidio”. Desde estas páginas auguramos a Christian Bendayán éxito en su gestión.