Todas las sangres, todas las voces, todas

 El gran teatro del mundo

  

César Ching Ruiz

 Alfonso Villasís, hombre de teatro, curtido organizador de eventos teatrales, esta vez coordinador de las actividades del FESTEPY no quiso sorpresas ni desánimos. Evitando todo tipo de desaliento, comenzó el trabajo de carpintería armando su escenario junto a los miembros de la comisión en el mismo patio del colegio. Una madera tras otra, a golpes de martillo fue dando forma al espacio vacío que hace mención el dramaturgo inglés, Peter Brok. Un tablado para imaginar y crear.

 COMO LA VIDA MISMA

 De alguna manera, los dos encuentros de teatro escolar, FESTEPY (Festival escolar de teatro “Paco Yunque”) y el FESTTA (Festival escolar de teatro Tupac Amaru) comenzaron así: pasito a paso. La idea de organizar ambos eventos de manera independiente, fuera de los entes estatales, se inició por feliz coincidencia en la ciudad de Huancayo gracias a la iniciativa de profesores. Evento tras evento fueron dando forma a la organización cuyo resultado está convertido hoy en el enorme movimiento escénico escolar que moviliza cientos de  centros educativos a nivel nacional, si tomamos en cuenta que antes de llegar a una final de carácter nacional, los grupos tuvieron que pasar por festivales locales y regionales. Por una grata sucesión de hechos, Iquitos ha sido en apenas 15 días, la magna sede nacional de ambos eventos.  

 EL TEATRO Y LA EDUCACIÓN

 El arte escénico, desde su nacimiento, en equidistantes épocas y lugares, a la lumbre de una caverna, en un intento de diálogo entre Juno y Jano para hablar de cacerías, o, en algún paraje de la Amazonía. Reposados en sus tarimas, sobre esteras de aguajes, adultos y niños awajun, junto a la tibieza del fuego, escuchan a su muun, el relato de un mito. Pasando por Grecia, el teatro fue moldeando su historia y la historia misma de la humanidad convirtiéndose desde entonces en un medio efectivo para una mejor comprensión entre los seres humanos creando el binomio indisoluble que hace alusión Víctor Lozano en las palabras de inauguración de unos de los eventos: teatro y educación juntos.

 Carlos Tomás Temoche, actor y director del grupo “Yawar” sostiene: “Desde ese momento, la práctica teatral ya en los niños y jóvenes, ayudan su desarrollo  sensorial, a crearles habilidades en atención, concentración y memoria al familiarizarse con diversas disciplinas y  áreas educativas”. “Los niños al hacer teatro –agrega el mismo personaje- entran al mundo interior de los personajes que encarnan, por ellos, acceden a la psicología, al movimiento, al ritmo”. La puesta en escena de toda obra teatral está hecha para adaptarse a cualquier tipo de escenario. Desde el momento de su concepción entran en juego, elementos básicos del teatro: lo representado (texto o libreto), la representación (ensayos, preparación y presentación), el producto (combinación de los primeros dos ingredientes) y el público (los receptores). María Teresa Zúñiga, actriz, destacada dramaturga nacional, directora y docente, presente en este festival, comenta: “Esta conjunción de  elementos es la que nos permite (en el teatro) utilizar técnicas de preparación como factores aglutinantes para sociabilizar a alumnos, algunos  reticentes a participar activamente de las clases. De igual forma, resolver conflictos grupales intrínsecos, canalizar energías desbordadas y, encauzar conductas hostiles o agresivas”.

 “Razones válidas para usar y hacer del teatro una de la herramientas educativas”, subraya la actriz, además -agrega-  subyace la gran complejidad y diversidad que el teatro asume como forma de arte. Encontrar su salida significa buscar en la multiplicidad de formas que va adquiriendo en su materialización, pudiendo ser escenas improvisadas, pantomimas, esquicios de vaudeville, musicales, hasta dramas. Esta característica, se ha visto en ambos festivales.

 FESTIVAL DE TEATRO PACO YUNQUE (FESTEPY)

Después de participar en varios eventos regionales y nacionales, el Colegio “República de Venezuela”, Institución Educativa No. 60050, recibió el encargo de organizarlo. Desde el comienzo, la institución toda, dirigida por el profesor Lloffan Mori se embarcó en el esfuerzo creativo y colectivo de sacar adelante el evento. Bajo la coordinación del profesor y actor Alfonso Villasís se formaron comisiones diversas que trabajaron armónicamente en concebir, preparar, presentar el festival y, sobre todo, atender a las diversas delegaciones, en especial, la andina, que tuvieron que soportar con estoico entusiasmo, el tórrido calor reinante. A pesar de lo incómodo, la alta temperatura puso calidez entre los niños y niñas nuestros con los visitantes, venidos de distintas partes con su particular modo y atuendo.

 Dramas hablados, que pueden ser breves o extensos, temas comunes o inusuales,  cómicos o trágicos, empezaron a pasar por escena ante un público y jurado conformado por Carlos Tomás Temoche, la educadora y actriz, Marina Díaz y el profesor César Ching.

 Corrido el telón, el colegio “andino” de Huancayo, puso en escena “Parada de burros”, drama nacional del abandono infantil. Niños y niñas huancas encarnaron la historia personificando a un grupo de infantes que hacen de la calle su espacio social por su estado de abandono dada su condición paupérrima. Los niños en la dureza de la sobrevivencia enlazan sus vidas con vendedores de periódicos, grupo de jóvenes pandilleros y holgazanes, con la policía. Ésta última encargada de cogerlos y llevarlos a las aldeas infantiles. La obra, a la postre, ganadora del festival, puso en evidencia la laceración social del sector más vulnerable como la niñez.

 En su carácter pedagógico,  el colegio “Emilia Barcia Bonifatti” de Chancay presentó a “Biblito”. El personaje “Biblito” enfrenta los problemas de la lecto-escritura. La breve escenificación, a ratos alternada con  títeres, alienta a los niños a la práctica de lectura y al cuidado de los libros como una de las fuentes del conocimiento.

 Sin duda “El chivo egoísta”, obra de la dramaturga Estela Luna, fue la estrella del festival. El protagonista principal, es un pequeño cérvido. La historia se desenvuelve en un paraje del bosque, en una comunidad cualquiera donde viven armoniosamente, en solidaridad y ayuda mutua, muchos animales. La convivencia social es alterada con la llegada del chivo. A pesar de la buena hospitalidad, muestra una gula alimenticia y un egoísmo insaciable del chivo que termina por  crear con su actitud, disociación y discordia. La tortuga, añosa y sapiente, urde, junto a los demás su expulsión. Por su importancia y la vigencia del mensaje, lo colectivo prima sobre lo individual y se valora el conocimiento de los mayores. La obra fue montada por los colegios “Miselino Sandoval” de Caraz y “Nuestra Señora de Fátima” de Huanta.

  La otra escenificación resaltante, fue la puesta en escena por los niños ancashinos el tema del poder. El colegio “Jorge Basadre” de Caraz, teatralizó la obra de César Vega, “El secreto de la papa”. El montaje, de un vestuario lleno de colorido, tiene en Kiskichu, al personaje que acapara el poder y maniobra a los demás con el ánimo de perpetuarse al ser el único poseedor de la germinación de la papa. Agazapados y forzados a un trabajo esclavizante, uno de los campesinos decide inmolarse como única forma de robar la semilla. De sus entrañas nace el tubérculo.  La historia tiene mucho parecido con otros relatos amazónicos.

 La preocupación por la naturaleza y el medio ambiente queda en evidencia con el montaje de los colegios, “Virgen de las Mercedes” de Barranco y el 38257Mx/P “San Ramón de Huanta” de Ayacucho. “Por una flor” es abordada por el primer colegio. Es la historia de una pequeña flor que a duras penas tiene que sobrevivir en un medio hostil y desdeñoso como el urbano. En su duro apego a la vida tiene que soportar el misionar ambulatorio, el smog y el tráfago de los vehículos y otros perjurios más, hasta de autoridades que arrasan todo espacio verde para sembrar cemento. La siguiente, “La falsa esperanza” traslada el drama al bosque, la “madre naturaleza” tienen que liar con inescrupulosos empresarios que amenazan deforestar el bosque y llevarse de encuentro todo los seres vivos del ecosistema.

 Tres colegios locales asumieron la representatividad de la Amazonía. La obra de Orlando Casanova, “La oruga que quería vivir”, llevada a escena por los niños actores del colegio “Meneleo Meza”. Escarabajos, libélulas, mariposas, luciérnagas, ranas, en acompasado concierto de sonidos del pantano abogan por la transformación y nacimiento de la oruga. Un poco más allá, la chacra, tres niñas actrices del colegio “Nuestra Señora de Fátima” en la obra  “El espantapájaros” de Lorenzo Zavala recrean el ambiente rural, al situar la historia en un caserío. A través de risueños diálogos, acentuado con el hablar coloquial loretano, Juanita y Jacinta nos sumergen en la vida del campesinado amazónico.

Finalmente, el colegio anfitrión presentó una obra basada en un grupo de muñecas que arrojadas y maltratadas van a parar al desván de los recuerdos de una imaginaria propietaria. Inesperados, cobran vida. En su racionalidad descubren un mundo signado por la violencia de la que ellas formaron parte por el tratamiento dado por la niña, apenas  una parte de la cadena de maltratos a los que es sometida la niñez. Un mundo que hay cambiar fuera de los espacios de ensueño.

 FESTIVAL DE TEATRO ESCOLAR TUPAC AMARU (FESTTA)

 La enseñanza artística dentro del proceso educativo, sobre todo, la enseñanza del teatro, tiene un enorme sentido. El arte escénico, por sus valores humanísticos tiene singular relevancia. Llevar a escena una obra por adolescentes requiere de  propósitos pedagógicos firmes, de justificaciones específicas. El teatro refleja comportamientos a través de personajes individuales, muestra diferencias particulares de conducta y habla. Trasuntan personalidades, resucitan episodios, anécdotas, imágenes, con fría objetividad. “Por eso te atrapa” dice el entusiasmado director del colegio “San Agustín”, anfitrión del evento. 

 

 El centro educativo, con el profesor Renato Manrique, responsable de la coordinación del evento que involucró a todos los estamentos del colegio. Con la experiencia ganada organizaron este FESTTA multicultural teniendo como jurados a la actriz Marina Díaz y actores y directores venidos de Trujillo y Lima.

 Encargados de comenzar, el colegio “Ingeniería” de Huancayo con la obra “Los encantos de la culpa” cuya autoría es del actor Fabio Pérez, director del elenco. Ulises, como en la “Odisea”, indefinido en el tiempo, naufraga y llega a un lugar ignoto: la tierra, a la república del hombre. Ulises junto a sus sentidos: oído, tacto, vista, olfato y gusto tiene que enfrentarse a la seducción de la lujuria, la lascivia, la gula  y actos encauzados en el mal. El entendimiento entra a terciar en la disputa de la conciencia. Con sus razonamientos trata de alejar y rescatar a Ulises. La encarnizada lucha es resuelto por un excelente trabajo coreográfico.      

 Los temas que incunben directamente a las adolescentes como el embarazo precoz,  lesbianismo, machismo, son asumidos por diversos colegios. “Nuestra Señora de Fátima” de Ayacucho con “Naciturs” pone en escena el tema del aborto. La adolescente, en la obra, sueña estar embarazada de un ficticio galán. En su proceso de gravidez, sola, tiene que decidir si sigue adelante la gestación o  interrumpirlo. Los diálogos mantenidos en la obra son suficientemente esclarecedores y aleccionadores sobre la dura decisión que jóvenes mujeres tienen que tomar.

 El colegio  “Francisco Antonio de Zela” de Tacna, con la obra “El odio y la razón” enfrenta el problema de la homosexualidad en las mujeres. Tres amigas a través de sus conversaciones a ratos tensas y cargadas de emotividad, desnudan sus sentimientos. Entre ellas, una declara la atracción que tiene hacia su compañera. Desatándose en ese momento la intolerancia y los prejuicios a que es sometida.

 Las jóvenes estudiantes del colegio “Simón Bolívar” de Huaraz, parodian a través, de mensajes publicitarios, concursos de belleza, la asunción de dietas y lo fatuo de la moda, la conversión de la mujer en objeto. Condicionada a “lucir bien” es sometida a rigurosos procesos de tratamiento de belleza y a ajustarse a los moldes de la sociedad “machista”.

 El tema político es tratado en la obra “Su majestad, el rey chahuita y el bufón” y “Érase una vez un rey”. El bufón cae en desgracia y es encarcelado. Poco antes de ser castigado implora perdón a su rey a quien sirvió en su condición de lacayo solo para hacerle reír. En esa circunstancia es testigo de la contradicción en la que cae  la autoridad real a quien encara su ambivalencia en el ejercicio del poder poniéndole en jaque y desmenuzando su condición mortal, tan igual como su pobre bufón.

 El montaje hecho  por el colegio “Albert Einstein” de Huaraz, mientras tanto parodia el uso del poder político en un juego ficticio que cuatro vagabundos sueñan en que hacer al convertirse, primero, en rey, segundo en dictador y luego en presidente. En jocoso diálogo ponen en evidencia, las artimañas de las que se valen los políticos para perpetuarse en el poder.

  El problema de la tierra es tratada por el colegio “Felipe Guamán Poma de Ayala” de Ayacucho. El hecho migratorio del campo a la ciudad hace que muchos campesinos andinos tengan que abandonar sus parcelas y cultivos. De variada suerte, regresar a su terruño a de insertarse nuevamente en su espacio cultural, en su colectividad. En esa misma dirección, la preocupación ambiental por la pérdida del volumen de agua del lago Titicaca es tratada por los alumnos  del colegio “El Comercial 45” de Puno.

  El colegio “Mariscal Andrés Avelino Cáceres” de la localidad, aborda la problemática urbana, bajo la dirección de Carlos Bardales. Un beodo a través de incoherente diálogo consigo mismo, ocasionado por su estado de embriaguez, va dibujando la sordidez de la sociedad, de paso, que acentúa en su condición de alcohólico y vagabundo, la paria social. En el mismo tema, en un tono más de farsa, el colegio “San José”  de Jauja, escenifica la obra “Un día en la valija” de Salazar Bondy. Ambientada en la antigua Lima, la acción transcurre en una estación de tren. Una maleta es encontrada por un distraído pasajero y por el guardián. La duda entre abrir o no la valija pone en aprieto la reserva moral de ambos. Hasta que la maleta es abierta. Las prendas, objetos que responden a la personalidad de su dueño. Al hablar de los presuntos usos de las piezas, asienta más la tachadura ética de ambos personajes.  

 “Nuestra Señora de la Salud” de Punchana recrea la obra satírica de Moliere, “Un médico a palos”. El texto, obra clásica, montada por los alumnos salutianos constituye el puente que une los valores presentes y del pasado, así queda demostrado en la escenificación de la obra. A través de jocosos diálogos entre los implicados en caso de atención de salud, poniendo en evidencia la vigencia del pensamiento y agudeza del comediante francés ya reconocidos en su mismo tiempo.

Se cierra el telón, transcribiendo las palabras del dramaturgo Mario Vargas Llosa: “La literatura, la música, una exposición pueden enriquecer la vida, intensificándola y sensibilizándola de manera profunda, transportando a lectores, oyentes o espectadores a unos niveles de percepción y comprensión del mundo, de las relaciones humanas, de los sentimientos “. Pero probablemente ninguna otra experiencia artística tenga un efecto tan poderoso sobre el ánimo y la conciencia del ser humano como una gran representación teatral. Porque el teatro es el mejor simulacro de la vida, el que se le parece más, pues está hecho de seres de carne y hueso que, por el tiempo que dura esa otra vida que transcurre en el escenario, viven de verdad aquello que hacen y dicen, y lo viven, si tienen el talento y la destreza debidas, de una manera que nos fuerza a nosotros, los espectadores, a vivirlo con ellos, saliendo de nosotros mismos, para ser otros, también mágicamente, que es la mejor manera que se ha inventado para vernos mejor y saber cómo somos.

 Entre bambalinas y bastidores, con una población que ya sobre pasa los 500 mil, llama la atención que Iquitos no tenga hasta ahora un teatro municipal. Otro, un asiento vacío durante los dos festivales: El de las autoridades educativas.