¡ TENGO SED !
Es el clamor de toda la historia que acompaña a los pueblos de Cajamarca. El grito sediento de Jesús en la Cruz, clamando “Tengo sed”. El grito que surge desde los orígenes mismos del universo. El grito a favor del elemento más profundamente humano que desgarra la quietud amodorrada de cuantos viven de espaldas al elemento más esencial de lo que constituye la fuente más vital. Con ellos se levantan los pueblos originarios de Colombia, Bolivia, Ecuador, para decirle al mundo que el oro no es ni será tan fundamental para la supervivencia del mundo, que solamente este líquido puede saciar nuestra sed.