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CARLOS TATAJE

(peruano, 1959-)

 A Epicuro

 

No el placer efímero como el agua del río,

sino el regocijo del espíritu sensible:

ya saciado el hambre, el amor, la sed, el frío,

escasos bienes bastan para sentirse libre.

 

Cáñamo, higos, habas, vides en el jardín,

los olivos de ungüento y la lámpara de aceite.

Una mujer, dos hermanos, dos amigos… o veinte.

consumidos los cuerpos tendremos que partir.

 

No me lamento por ti, no predico ni lloro,

apenas tomo nota de los mitos ausentes.

Arriba, en lo más alto: Dios, que nada pretende…

me perturban los setos, plantados sin decoro.