Pagina nueva 1

 

 

¡Salvemos al bufeo!

    Con la finalidad de censar a la población de delfines que habitan en la cuenca baja del río Marañón y Huallaga, los especialistas de Pro Delphinus y de World Wildlife Fund (WWF) realizaron la Expedición Marañón 2017.

    Publicado por Servindi (11 de julio, 2017), el censo se realizó en las provincias de Alto Amazonas- Yurimaguas y Datem del Marañón donde registraron la presencia de delfines rosados y grises. “Se trata de la primera evaluación de este tipo que se realiza en este sector de Loreto”, comentó el biólogo José Luis Mena, director de Ciencias de WWF Perú. El objetivo de este esfuerzo científico es hacer una primera estimación de la abundancia de las dos especies de delfines que habitan los ríos Huallaga y Marañón y recoger muestras de ADN que confirmen su presencia en los ambientes acuáticos.

    Elizabeth Campbell de Pro Delphinus agregó que son las dos especies de delfines que habitan la Amazonía peruana: el bufeo rosado o colorado (Iniage offrensis) y el bufeo gris (Sotalia fluviatilis). La bióloga viene estudiando desde hace cuatro años a las dos especies. Su trabajo con los pescadores en Yarinacocha e Iquitos ha sido fundamental para obtener los primeros datos científicos sobre el estado de conservación. En opinión del Kichwa Denis Panashe de la comunidad de Wayko, en Lamas que acompañó a la expedición, refiere que hasta hace diez años era posible ver bufeos dando saltos entre los botes de los pescadores del muelle de Yurimaguas. Los estudios de Pro Delphinus confirman que el crecimiento desmedido de la pesca con redes en los ríos amazónicos está diezmando a ambas especies.

    Campbell, especialista en cetáceos continentales de Pro Delphinus, señala que el bufeo rosado es el que presenta más amenazas.“Las investigaciones que hemos realizado en Loreto y en Ucayali nos indican que el bufeo rosado es el que más amenazas enfrenta en la actualidad, debido a que es utilizado como carnada para la pesca…”, remarcó.

    Los bufeos colorados son bastante grandes, pueden llegar a medir hasta 270 cm. de largo y pesar 185 kg. Son expertos nadadores, su anatomía, perfectamente adaptada a los ríos amazónicos, se lo permite. A diferencia de los marinos, las vértebras cervicales del delfín rosado no están fusionadas entre sí, lo que les permite flexionar el cuello en un ángulo de 90 grados y, por tanto, maniobrar entre los árboles cuando el bosque se inunda en las temporadas de lluvia. Cabe destacar que los bufeos rosados al nacer son grises y al crecer pueden permanecer de ese color o volverse rosados. Se vuelven más rosados en la medida que más actividad realizan. ¡Impresionante! Mientras más hiperactivos son, más rosados se ponen.

    La bióloga explica que en comparación con las poblaciones de delfines marinos, las condiciones de vida de los acuáticos son mucho más difíciles. Pese a lo que se piensa los delfines de río están lejanamente relacionados con los delfines del mar pues pertenecen a familias diferentes. Los delfines oceánicos pertenecen a la familia Delphinidae, mientras que los delfines de río pertenecen a la familia Platanistoidea.

    Mientras los bufeos grises son más pequeños que los colorados, habitan los ríos y cochas de la Amazonía peruana, se los puede encontrar en los cuerpos de agua de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Guyana.

    Los bufeos amazónicos se comunican como los oceánicos a través de un complicado lenguaje que los científicos llaman ecolocalización, arman estrategias de caza muy sofisticadas para atacar a los cardúmenes de peces que divisan. La dieta alimenticia de las dos especies de bufeos que tenemos se compone de 56 especies de peces amazónicos.

    En Perú, según las encuestas realizadas a pescadores durante la investigación de Elizabeth Campbell en Yarinacochas, es el delfín rosado el que sufre mayores amenazas. Es preferido como carnada para la pesca de grandes bagres en Requena, Caballococha y Bagazán, en Loreto y Callería, en Ucayali, lugares de gran despliegue pesquero.

    En la primera colecta de ADN en un río amazónico, los resultados de los análisis que se deberán hacer en Francia determinarán con total rigurosidad científica la presencia de los vertebrados que habitan los lugares donde se hizo la muestra. La información recogida por Pro Delphinus, acota José Luis Mena, ha sido fundamental para elaborar la propuesta del “Plan Nacional para la conservación de delfines de río y manatí amazónico” que ha preparado el Ministerio de la Producción con el objetivo de aprobar lo más pronto posible la legislación que salvaguarde a nuestros delfines continentales. El hábitat de los bufeos colorados y grises del Perú viene siendo testigo de una acelerada explosión demográfica.

    No faltó en la expedición de los relatos fantásticos que, según las narraciones – y experiencias- amazónicas, los bufeos sienten una atracción desmedida por las mujeres embarazadas.Todavía son cazados para utilizar sus dientes y genitales para la buena suerte y los afrodisiacos.CCH

  

INFORMALIDAD, CORRUPCIÓN Y TRAGEDIA

Francisco Bardales

    Una de las mejores vistas de Lima es la que se tiene desde el cerro San Cristóbal. De tarde, de noche o en madrugada, la sola imagen es seductora, atractiva, inolvidable.

    Sin embargo, subir al cerro San Cristóbal es una actividad de riesgo, que se hace con temor en tours de ciertas compañías turísticas.  El camino es empinado y angosto, donde los buses tienen poco espacio de maniobra.  La falta de barreras de protección en el camino es evidente. Hay ausencia de veredas peatonales y las que existen - muy pocas - carecen de barandas.

    Lo peor viene después. Los buses que suben son demasiado grandes para la estrechez de la vía. Estos vehículos recogen pasajeros casi en el puerta misma del Concejo Metropolitano, en la plaza mayor de Lima, allí abajo del despacho del alcalde Luis Castañeda. No hay un control del número de pasajeros que toman el servicio ni una verificación del uso de medidas de seguridad, como los cinturones protectores.

    Arriba, en el circuito mismo no hay una verificación de los inspectores respectivos por los límites de velocidad. Adicionalmente, no se fiscaliza el número mínimo de personas que pueden subir a un vehículo.

    El resultado de esto ha sido la tragedia de hace unas semanas: un bus turístico, que iba a una velocidad superior a la permitida, tras una maniobra temeraria, se despistó y cayó del camino (que, como todos ven, no tenía barreras de protección). Varios de los pasajeros que estaban dentro del bus no tenían puesto sus cinturones seguridad. No había en ese momento un control de quienes estaban en el tour. El resultado: 9 muertos y más de medio centenar de heridos.

    Lo verdaderamente enojoso aparece cuando el dolor se cierne sobre la opinión pública. A pesar de la magnitud del evento catastrófico, las municipalidades involucradas, la de Lima y del Rímac, se pelotean por la responsabilidad funcional. Todos se echan la culpa y deslindan. En tanto, uno ve por la televisión cómo la falta de seguridad hace estragos: miserables delincuentes roban a las víctimas a los segundos del despiste. 

    La ineptitud, la informalidad y la corrupción hacen estragos en el país. No solo es esto de Lima, en todas partes del Perú (aquí también).  Las autoridades deberían dejarse de tanto cinismo y desvergüenza.  Eso también es complicidad, hacerse de la vista gorda y boicotear - por corrupción, ineptitud o clientelismo barato -  acciones que podrían salvar vidas y evitar cuantiosas pérdidas económicas. 

    Acá, además, hay una empresa formalmente constituida que no fue supervisada y un auto, el despistado, que tenía 5 papeletas por infracción de tránsito. Nadie vio nada. Nadie se dio cuenta de nada.

    Solo en Lima murieron 510 personas por accidentes de tránsito el año pasado. Lo del incendio en Las Malvinas, es otro botón de muestra de una espantosa realidad. Y también la falta de medidas para evitar desastres como las inundaciones, que no se pueden evitar pero se pueden controlar, que son objetos de planes de prevención para que su impacto sea el mínimo y afecte de menor modo posible. Y eso también pasa en los servicios de transporte fluvial ¿Alguien puede verificar las condiciones de viaje en el puerto de Pucallpa o en Masusa (Iquitos)?

    Involucrémonos. Pidamos prevención. Denunciemos cada vez que podamos la falta de transparencia o fiscalización. Señalemos responsables cuando haya que hacerlos, pero, sobre todo, luchemos para que se eviten. Eso incluye, también, no mirar al costado o lamentarnos solo cuando ya sucedieron las tragedias. No esperemos reaccionar recién cuando algo terrible le pase a uno de los nuestros o a nosotros mismos.