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SIMBIOSIS Y  LA

NUEVA FOTOGRAFÍA IQUITEÑA

 

Francisco Bardales

 

    Existe más de un perfil sobre la selva. Cada creador lo moldea de acuerdo a su visión, urgencias y valores estéticos, buscando encontrar relevancia o sensibilidad en aquello que plasma.

 

    Una reciente generación de fotógrafos ha ido captando el devenir de esta ciudad sus contornos, tanto geográficos como emocionales. Las características que los unen son talento, imaginación y capacidad para descubrir y revelar un espacio mágico, desconcertante, en constante ebullición.

 

    Contemporáneos, dinámicos y decididos, estos creadores de la imagen han descubierto en su oficio una forma de perennizar a la Amazonía, a Iquitos, a la vida misma.

 

    De esa generación, es Jorge Pizarro. Este viernes 19 de mayo inauguró individual.

 

    Simbiosis es un concepto que procede del idioma griego y que puede traducirse como “medios de subsistencia”. Para la biología, se trata de un vínculo asociativo desarrollado por distintas especies, una clase de relación biológica que suele producir resultados beneficiosos para, por lo menos, uno de los participantes. La simbiosis, además, surge a partir de una fuerte cercanía emocional o espiritual.

 

    La exposición consiste en el montaje de una selección de treinta imágenes fotográficas, realizadas por el fotógrafo y biólogo Pizarro a lo largo de su trabajo profesional en diversos parajes de nuestra selva. Todas están vinculadas con su relación directa con las especies de flora y fauna, así como la identificación inmediata y profunda del artista con el espacio natural y espiritual.

 

    Estas fotos abarcarán temas desde el punto de vista científico, entre ellos la importancia de nuestros recursos y la diversidad existente, expuestas con gran sentido estético y artístico por el artista.

 

    Jorge Salvador Pizarro es artista gráfico y biólogo. Hace varios años se dedica a la fotografía naturalista. Ha representado a Loreto en diversos eventos y concursos nacionales. Ha logrado ocupar el 1° lugar a nivel nacional en el Concurso de Fotografías de Naturaleza organizado, por el Congreso Nacional de Estudiantes de Biología (CONEBIOL), los años 2015 y 2016, sucesivamente. Así mismo, ha ocupado el 2° lugar en el concurso de fotografía por el Día Mundial de la Tierra, el año 2016.

 

    El trabajo de difusión de la fotografía de inspiración naturalista o histórica busca algunos objetivos:

 

- Conectar un mensaje de conocimiento y exposición de la Amazonía, desde el punto de vista artístico y científico.

 

- Promover el cuidado de los recursos naturales y el patrimonio histórico, transmitiendo el mensaje mediante imágenes, su uso desde el punto de vista artístico como la fotografía.

 

- Promover que la colectividad, en especial la juventud valore mejor la naturaleza, la memoria y el patrimonio arquitectónico, generando una herramienta visual, teniendo como base informativa datos de la situación amazónica.

 

- Motivar desde el arte la generación de un espacio singular y valioso para el conocimiento del arte natural amazónico, la identidad cultural y la información científica.

 

    Al respecto, el año pasado se inauguró "Perfiles Amazónicos", que dio voz a la novísima Asociación de Fotógrafos de Iquitos (AFI), un colectivo embarcado en misión de desarrollar, difundir y coordinar la creación artística realizada en esta parte del país. Participaron en esta muestra los fotógrafos César Von Bancels, Beto Ruiz, Antonio Wong Wesche, Luis Gómez, Kevyn Arce, Junior Raborg, Enrique Pezo, Laurent Goyo, Jesús Gonzales, Lucía Isuiza, Marisabel Pérez, Rolando Riva, Daniel Carbajal, Jorge Pizarro, Guillermo Abadie, Romeo Wong, Ze Carlo Ruíz, Lito Morales, Ricardo Allemant y Fabricio Linares,  entre otros.

 

    Además, el evento resaltó el trabajo de Augusto Falconí, reconocido y experimentado fotógrafo iquiteño, con más de 55 años de trayectoria.

 

    En marzo, además, se llevó a cabo el concurso fotográfico “Mi Carnaval Amazónico”, que buscaba resaltar a través de la imagen los respectivos espacios de identidad de las festividades regionales.  El evento incluyó una muestra colectiva de los participantes.

 

    Resulta interesante, en medio de este marco de exposiciones, colectivos y manifestaciones en redes sociales, el trabajo de recopilación que han realizado Christian Bendayán y Manuel Cornejo en la muestra colectiva “En el País de las Amazonas”, que reseña 150 años de fotografía de la selva peruana en una imponente puesta escena en la galería del Centro Cultural Británico de Lima.

 

    Estas y otras actividades muestran que la fotografía realizada e inspirada en nuestra ciudad está en un esplendor creativo que vale la pena resaltar y difundir.

 

  

OTRA MIRADA A LA EDUCACIÓN

DE  NUESTRA REGIÓN

Prof. Gabel Daniel Sotil García

 

    Por  razones históricas, nuestra educación, hasta hoy, no ha sido objeto de una profunda reflexión, para comprenderla en su esencia y trascendencia, para identificar sus características más íntimas, para darle la esencial instrumentalidad que debe tener para nuestro desarrollo regional, entendido éste como proceso permanente de elevación de la calidad de nuestras vidas individuales y sociales, para hacer que nuestra Amazonía siga siendo el emporio de diversidad biológica y sociocultural.

    Hasta hoy  solo hemos asumido un rol meramente ejecutor de las decisiones adoptadas desde la lejanía del centralismo nacional, aproximándonos a ella con todos los prejuicios  tejidos respecto a nuestra región, prejuicios que no nos hemos atrevido a desmontar sistemáticamente con propuestas nacidas de nuestra interioridad.

    Hasta hoy no hemos sentido la necesidad de pensar a nuestra educación  desde la intimidad misma del bosque amazónico, desde nuestra propia y esencial realidad, permitiendo que los enfoques foráneos, sesgados por la influencia de antiguas percepciones de nuestra realidad, alcancen preminencia y tergiversen un pensar coherente. 

    Y es que, también, nos hemos eximido de la responsabilidad de hacer de nuestra región amazónica el objeto de nuestras preocupaciones intelectuales. La tónica que hemos asumido es solo tratar de aprovechar sus recursos de la forma más productiva para las empresas y más desastrosa para nosotros, indígenas y mestizos.

    Hasta hoy hemos dejado que otros piensen por nosotros. Que nos digan qué y cómo debemos hacer las cosas. Que nos digan qué rutas seguir. Es decir, hemos aceptado que otros decidan por nosotros.

    Nos ha resultado más cómodo dejar esa responsabilidad a quienes no viven en nuestra región, a quienes no la conocen, a quienes no la aman.

    ¿Qué resultados hemos logrado?

    Carencia de una idea clara de qué queremos hacer con nuestra Amazonía.

    ¿Hay, acaso, un consenso social acerca de ello? No, no ha entrado al interés colectivo ni de un grupo de personas o instituciones.

    Por lo tanto, ni sabemos para qué queremos formar a las nuevas generaciones, qué responsabilidades debemos asumir magisterio, sociedad civil y alumnos, qué actitudes deben desarrollar, qué conocimiento deben tener, qué valores deben regir su vida individual y social.

    Adheridos a los enfoques de una nacionalidad etérea, nos hemos dejado guiar, conducir hacia la construcción de un país que nos ignora de mil y una formas; que nos desconoce en cuanto a toma de decisiones para  estimular un desarrollo basado en nuestras ingentes potencialidades y riquezas materiales y espirituales.

    En la dinámica socioeconómica y cultural solo contamos con servicios sociales con objetivos y operatividad incongruentes con nuestras características amazónicas.

    ¿Y en educación?

    Una educación incompatible con las características y necesidades de nuestra región, que hasta hoy no es fuente y objeto de preocupaciones trascendentes, salvo para administrarla con criterios también foráneos.

    Todo ello es una deuda acumulada, una factura pendiente de pago, salvo que queramos ignorarla haciéndole trampa a nuestra región.

    Por lo tanto:

    Moralmente estamos obligados a hacer esfuerzos colectivos, socialmente compartidos, para encontrar fórmulas de construcción  de la educación que requerimos; asumir la responsabilidad de recrearla desde la interculturalidad, su forestalidad, su ruralidad y su condición trifronteriza.

    Convencernos colectivamente de que las soluciones que requiere nuestra educación tienen que ser buscadas y generadas por quienes mejor conocemos y amamos a la Amazonía.

    En consecuencia, tenemos que asumir la actitud de considerar que la calidad de la educación amazónica tiene que ser nuestra obra, nuestra creación colectiva. No de quienes solo asumen un compromiso burocrático con su administración.

    Tenemos que reconocer que somos cómplices de las omisiones que hasta hoy hemos cometido, tanto el país como nosotros mismos.

    Si la sociedad en general y autoridades no lo han hecho, nosotros sí teníamos y tenemos la obligación de orientar el proceso de reflexión de nuestra educación.

    De no hacerlo con prontitud, estaremos condenando a nuestra región a dejar de ser la fuente creadora de una cosmovisión que es esencial para la conservación de nuestro Planeta.

 

 

LOS SANTOS PASTORCITOS

    Acercándose el 13 de mayo, el papa Francisco viajó al santuario de Fátima para conmemorar el centenario de la aparición  de la Virgen y canonizar a dos de los niños Jacinta y Francisco Marto,  visionarios del milagro. Francisco Marto, de 9 años, y su hermana Jacinta, de 7 y su prima Lucia, aseguraron haber visto por primera vez a la Virgen María, a quien describieron como una figura que "brillaba como el sol y era de una inmensa belleza". Los hechos ocurrieron en un lugar de la ciudad llamado Cova da Iria mientras pastoreaban su rebaño en 1917. Los hermanos murieron a los 10 años de edad a causa de una epidemia de gripe. La tercera, Lucía Dos Santos, se hizo monja y murió a los 93 años. La vida le alcanzó para ser testigo de la beatificación de sus primos por el Papa Juan Pablo II, en el mismo lugar donde se les apareció la Virgen. Lucia está en proceso de beatificación.

    "Declaramos y definimos como Santos a los Beatos Francisco Marto y Jacinta Marto", dijo el pontífice. Por la noche, en una vigilia a la luz de las velas, el Papa llamó a la armonía entre todos los pueblos desde la Capilla de las Apariciones, la cual se construyó en el lugar donde se apareció la Virgen a los pastores hace un siglo. La canonización ha reavivado nuevamente el debate en torno a uno de los mayores misterios modernos de la Iglesia católica. Los tres secretos en forma de profecías durante seis visiones.

    La  Virgen bajo el nombre de Nuestra Señora del Rosario vestida de blanco, que brillaba más fuerte que el sol, irradiando unos rayos de luz clara e intensa, como una copa de cristal llena de pura agua cuando el sol radiante pasa por ella, apareció a los pastorcitos en seis ocasiones en 1917, y una novena vez en 1920 (sólo a Lucía).