Pagina nueva 1

 

 

¿DE NUEVO EN EMERGENCIA?

 Ronald Ancajima

 

    El 7 de diciembre del 2016, el gobierno declara en emergencia hídrica a 17 regiones del país, entre ellas Ica, según Decreto Supremo N° DS-089-2016-PCM, por la grave sequía que se vivía.

    El 26 de enero de 2017, el gobierno declara el Estado de Emergencia al departamento de Ica, por desastres y muy alto riesgo a consecuencia de las intensas precipitaciones pluviales, según DS Nro 005-2017-PCM.

    En 51 días, pasamos de una situación de emergencia hídrica por sequía a otra por inundaciones. Es nuestra realidad y con ella debemos convivir.

    Pero que significa la declaración de emergencia en situación de sequía; según la propia resolución 089-2016, es para la ejecución de acciones inmediatas y necesarias de respuesta y reducción del muy alto riesgo y de rehabilitación en caso amerite.

    La pregunta es: ¿Se hicieron las acciones necesarias? ¿Se redujo en algo el efecto de la sequía?  Y más aún, ¿Se rehabilito algún área? Y de ser así ¿Cómo se rehabilitó?

    Mientras se ponen de acuerdo pasan los días, y resulta que ya no están en sequía, sino en un escenario de inundaciones. El agua arrasa con todo lo que está en su dominio, en su cauce y de nuevo asistimos por TV a los destrozos que causa el huayco en el Pedregal, Chosica, Chaclacayo, Apurímac, Arequipa, Ica, Río Seco….y la lista es interminable.

    En nuestro país, por desgracia, en un sistema de corrupción, los estados de emergencia muchas veces sirven para justificar el desvío del dinero hacia bolsillos de funcionarios inescrupulosos.

    Ojalá nos equivoquemos. O en su defecto, ¿cómo hacen los Alcaldes, los funcionarios de los Gobiernos Regionales para atender estas emergencias? ¿Cuál es el mecanismo que le permita priorizar la ayuda frente a esta situación? Si les dicen atiendan con sus propios recursos, y al mirar sus arcas, no tienen lo suficiente.

   De nuevo es momento de entrevistar al Dr. Julio Kuroiwa, para que nos diga nuevamente lo que ya nos dijo el año pasado, y el año antepasado y hace más de 15 años.

    Cuándo aprenderemos que estas situaciones, más que declaratorias de emergencia, son trabajos de prevención. Es absurdo que se declare en emergencia tal o cual lugar. Si están en inundación, es lógico que cada autoridad actúe frente a este hecho. Un Decreto Supremo no apura su actuación, o condiciona la misma. Simplemente deben actuar señores.

    El problema es que vivimos en corrupción, donde se requiere normas legales para protegerse.

     Pero debemos centralizarnos en la prevención. La unidad de gestión es la cuenca.

    El afianzamiento hídrico no solo son las acciones para asegurar el agua, sino para mitigar los efectos perniciosos en una situación de abundancia.

    Como recetario volvemos a mencionar:

·             Recuperar las prácticas ancestrales de nuestros antepasados trabajando las represas altoandinas, las prácticas de siembra y cosecha del agua, los excelente sistemas de andenes y el almacenamiento de las aguas en q’ochas a nivel de parcelas.

 

·             Aunado a ello los proyectos de re-forestación con especies nativas, la siembra y cuidado de pastos altoandinos y los programas de tecnificación del riego.

 

·             Adicionamos los sistemas de alertas, que señalen situaciones de emergencia y que avisen con el tiempo suficiente para que la población pueda evacuar. También que indique los lugares de eminente riesgo y que sea de conocimiento pleno de los Alcaldes, de las aseguradoras y de las financieras que no otorguen créditos para construcción en eso lugares.

 

·             Las acciones de des-colmatación de ríos, de limpieza de drenes. Los canales deben ser limpiados por los usuarios.

 

·             Reiteramos la voluntad política y los compromisos de los principales actores. Escuchábamos al dueño del hotel de Huancavelica, que veía como su inversión de toda la vida se la llevaba el río, echándole la culpa al Alcalde, cuando la seguridad es tarea de todos. En el financiamiento de estas acciones, todos debemos aportar bajo las formas que se consideren. No hay presupuesto de una sola institución que soporte inversiones de este tipo, tiene que ser la suma de todos.

 

·             Indicamos la necesidad de planificar y fortalecer y/o crear organizaciones, los Consejos de Recursos Hídricos, en su defecto conformar Comités de Gestión. No escuchar noticias indignantes como las de Ica, donde los dirigentes de la Junta de Usuarios o Comisiones de Regantes, pedían el pago de 400 soles para abrir sus compuertas, para que los excedentes de las aguas del río tengan donde derivarse y causen menos daño.

 

·             Señalar las acciones de comunicación para que la población sepa qué y cómo se está llevando a cabo lo planificado.

 

 

Uso del territorio por nuestros antepasados

Resaltamos el extraordinario uso del territorio por nuestros antepasados: el manejo de las Lomas, lugares estratégicos cercanos al mar que actúan como atrapa-nieblas; las partes altas de las cuencas cubiertas con especies forestales nativas; los puquiales eran centros de veneración y por lo tanto lo cuidaban; las viviendas las ubicaban en las partes altas donde las aguas y huaycos no los afecten; las riberas de los ríos forestadas y conocían el clima y sus variaciones por los observatorios solares. Mas información en:

Territorio.

Aprender de nuestros antepasados, que convivieron con un medio hostil y difícil, como lo andes, pero lo dominaron con ingenio y tecnología, pero sobre todo con respeto.

 

 

    .  

 

 

¿PARA CUÁNDO LA EDUCACIÓN RURAL

EN NUESTRA REGIÓN?

Gabel Daniel Sotil García

    Espero que las declaraciones de la actual ministra de educación, respecto a que va a dar prioridad a la educación de las áreas rurales de nuestro país se hagan realidad, pues será muy poco lo que se avance en el cambio educativo si es que seguimos mirando sólo desde las áreas urbanas de nuestra selva

    Y es que necesitamos aprender a mirar desde la intimidad del bosque, desde donde aún perduran otras formas de ser y actuar en las personas y con el entorno ambiental, para tomar nuevas decisiones, que nos lleven al logro de nuevos resultados.

    Nuestro Loreto, conformante de nuestra Amazonía, es un espacio predominantemente rural, salvo pequeñas extensiones en donde se concentra más del ochenta por ciento de la población regional; sin embargo, la educación formal que allí venimos desarrollando, proviene de diseños elaborados para ambientes urbanos de nuestro país, generando muy diversos conflictos por las contradicciones que ello significa, revelándose así la carencia de una política de desarrollo educativo pertinente para estas áreas, tanto en el nivel nacional como regional.

    Esos conflictos tienen su máxima expresión en la indetenible marcha migratoria del campo a la ciudad, sobre todo del segmento etario joven, que se desplaza en búsqueda de condiciones de vida inducidas por los mensajes de la educación.

    Salvo los intentos del Ministerio de Educación, de diseñar programas para atender las áreas rurales de nuestro país, con muy poca pertinencia en nuestro caso, aún carecemos de una política educativa regional para la atención específica con programas coherentes con las características propias y diferenciales de la zona rural, elaborados con la necesaria fundamentación en sus características y necesidades.

    En un somero diagnóstico de las acciones educativas que se viene desarrollando en dicha zona de nuestra región, podemos afirmar que:

o       Hasta el presente las preocupaciones referidas a la educación rural amazónica se han agotado en la construcción  de centros educativos con diseños y material de  procedencia urbana, dirigida a aplacar las exigencias comunales,

o       El currículo y el deficiente material didáctico con que cuentan estas escuelas son incompatibles con las respuestas que requieren los pueblos rurales,

o       Los locales escolares, los horarios, los calendarios, la dinámica institucional que caracterizan a la actual educación rural, expresan una total incongruencia con el entorno cultural, ecológico, económico, etc.

o       La calidad de la misma no ha merecido una real y auténtica preocupación por parte de nuestras autoridades regionales,

o       Las instituciones educacionales (escuelas) rurales vienen funcionando con roles y finalidades impuestas, razón por la cual no han respondido a las reales necesidades de desarrollo rural de nuestra región, a pesar del proceso de regionalización político administrativa en actual ejecución. Son cajas de resonancia de las decisiones administrativas urbanas.

o       Las normas que las rigen son las mismas que se aplican a las escuelas urbanas, a pesar de las profundas diferencias que hay entre unas y otras,

o       La formación de los profesores para que ejerzan una acción formativa coherente con las características humanas, sociales, culturales y ecológicas aún no se ha asumido en toda su trascendencia; no tiene la prioridad que debería dada su importancia para lograr la pertinencia pedagógica, ecológica y social que se requiere.

Son estas características del funcionamiento de las instituciones educativas del medio rural las que nos han llevado a calificarlas como “escuelas esmeraldas”, por cuanto sólo sirven de adorno a las comunidades, sin ningún significado trascendente para el mejoramiento de la calidad de vida de sus vivientes y la conservación del equilibrio ecológico que se requiere en los actuales momentos de amenazas reales del proceso de cambio climático que nos viene afectando a escala planetaria..

Por lo tanto, se hace indispensable que todas las instituciones concernidas dediquen un especial esfuerzo para diseñar una política educativa diferencial y específica, que posibilite una acción formativa que garantice la calidad de dichos servicios como instrumentos para el logro progresivo de nuestro desarrollo humano regional.

Estando a las puertas de un nuevo año escolar, se hace de suma urgencia el brindar la necesaria y pertinente atención a elaborar lineamientos administrativos para desarrollar una acción educacional con mayor pertinencia a nuestro medio rural, cuyas características exigen decisiones compatibles con sus características.

Bueno sería que, aprovechando las promesas de la actual ministra Sra. Marilú Martens Cortés, se la invitara con su equipo técnico a trabajar nuevos lineamientos para afrontar este gran desafío que significa la educación rural amazónica.