Pagina nueva 1

 

 

HNA. CARMELA VÁZQUEZ TUIRIMA

 

 Loretana. Religiosa Ursulina. Licenciada en Lengua y Literatura y Ciencias Religiosas. Ha realizado estudios en psicología y en formación humana integral en el Instituto de Formación Humana Integral de Montreal, Canadá. Actualmente, en el Cincuenta Aniversario de la celebración del Colegio Nuestra Señora de Fátima, ocupa el cargo de Directora General del mismo. KANATARI le ha entrevistado.

 

 ¿Cómo te sientes al tener la responsabilidad de llevar adelante este colegio en las celebraciones cincuentenarias?

 Lo siento, sobre todo, como un compromiso, una oportunidad que el Señor me da de estar en un momento histórico, porque recién este año he tomado la dirección y sé de toda la trayectoria que las hermanas que me han precedido han logrado en la institución. Me ha dado mucha alegría tomar en mis manos esta tarea, pero al mismo tiempo, es todo un reto por todas las actividades que se han programado, justamente para revalorar todo este medio siglo de trabajo misionero, de entrega.

 ¿Qué guardas en tu imaginario de estos cincuenta años, no de aquellas cosas que no has vivido por supuesto, si no de las que te han quedado de los remotos orígenes cuando no habías nacido?

 Me impresionó bastante estar buscando la historia, cómo todo esto se había originado, el estilo de creatividad e inspiración del P. David Araujo. Conocerle a través de los escritos me ha fascinado porque me ha hecho recordar las primeras fundaciones. Como toda obra nace de una inspiración, de un deseo de formar a las personas, de buscar el bien. En este caso este sacerdote viendo la realidad de este entorno que es Belén pudo utilizar toda la fuerza de su creatividad y fundar  un programa amplio en el cual se incluía el Colegio y otras instituciones más para responder en este momento preciso de la historia.

 ¿Qué está cumpliendo el colegio en este barrio tan transformado?

 Para nosotras es un desafío porque parece que fuera algo contradictorio: un colegio grande, prestigioso en una zona de intensa actividad comercial, pero al mismo tiempo de una pobreza no solamente económica. Hay una pobreza a nivel de formación en valores, y de civismo, de amor a tu región, de amor a tu localidad. Entonces el colegio de una u otra manera y nosotras teníamos que asumir este compromiso y hacer que la formación que damos a nuestras alumnas no se quede a nivel de conocimiento sino a nivel de cómo buscar otras salidas. Otras estrategias para ayudar a la localidad partiendo de donde estamos. Hemos hecho dos proyectos de apoyo a la zona baja de Belén: uno primero ha sido con las profesoras, que han armado una posibilidad de crear o ayudar a la madres solteras. Se inscribieron como 60 mamás. Las mismas profesoras les han enseñado a bordar de forma gratuita. Han hecho también orfebrería. Ahora estamos llevando adelante un proyecto con los profesores que  ya tienen un grupo de jóvenes, adolescentes sin trabajo y les van a dar un taller de carpintería, para ayudarles a generar algún ingreso económico.

 Lo cual quiere decir que ustedes no han perdido el objetivo primero que se trató de poner en marcha cuando el padre David fundó el colegio. Teniendo claro cuál es la realidad que les circunda, ¿no?

 Sí, el hecho de cumplir cincuenta años nos ha llevado como institución a retornar a nuestras raíces, reflexionar por qué el colegio ha surgido en esta zona. Eso nos ha llevado también a ocupar nuestro papel en este medio, no solamente formar señoritas para la sociedad, porque son señoritas que vienen de diferentes niveles, sino también que somos parte de esta población, de Belén, en la medida que tiene una realidad peculiar dentro de Loreto e Iquitos y eso nos ha llevado a tomar algunas iniciativas para ayudarles. Todo el financiamiento lo está poniendo el colegio.

 No queda más que una sola pregunta: ¿Cómo te sientes siendo originaria de esta tierra dirigiendo una institución tan legendaria como es el Colegio precisamente en sus Bodas de Oro?

 No imaginaba tomar su dirección. Creo con toda modestia que tengo la preparación suficiente. He estado trabajando por la ribera más de siete años, y la experiencia que tuve con los niños, trabajar por mi región, creo que me ha preparado. Estoy segura que me ha entrenado para tomar la dirección del colegio. Cuando acepté, cuando me lo propuso la Provincial sabía que me ponía delante un reto grande para mí en esta misma zona, por la calidad de educación que damos, como por el lugar. Yo agradezco bastante a la Congregación que me ha dado todas las facilidades para prepararme académica y pedagógicamente. Creo que estos quince años han sido suficientes para aprender algo. Por mi parte estoy dando todo de mí, todo lo que he recibido en mi formación tanto religiosa como profesional, y lo estoy compartiendo. Qué mejor que en un lugar donde yo he nacido, donde yo he crecido. Así no solamente comparto el nivel religioso que ha sido mi primera motivación, sino que estoy en condiciones de lograr el nivel profesional en la institución educativa.