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PATRICIA PAZ PÉREZ

Pintora loretana afincada en Palencia (España). Expone en Salón Parroquial de la Iglesia Matriz

¿Cuánto tiempo fuera del país?

Mi esposo es franco español y mis hijos españoles. Un motivo familiar que me ha llevado a vivir en España cerca de 25 años y prosigue.

¿Retornas en forma permanente a Iquitos…?

No tanto como quisiera. Vengo después de 11 años. Desde luego que están aquí mis raíces. En particular estoy acá para estar al lado de mi madre ya bastante mayor y disfrutar del calor familiar.

¿Eres empresaria?

Pues sí. En España tenemos un negocio que va con la crianza de patos para asistir a los restaurantes con este palmípedo…

¿Equivale a decir que comes arroz con pato?

    (Humm, que rico) Fíjate que no. Nuestro patos son atléticos comparados con los patos “gorditos” de por acá. De modo que con nuestros productos no podría salir rico esta agradable comida chiclayana. Para nadie es extraño que estas aves de corral caminan mucho, entonces la crianza lo hacemos al natural para que caminen, algo así como criar toros de lidia…

¿Te va bien…?

    Claro, nuestros patos son criados para obtener un hígado graso.  El foie gras (en francés ‘hígado graso’), llamado a menudo “foie” en España y que tiene bastante demanda en los franceses sobre todo. Como empresaria que soy, ha sido enaltecedor proveer de este insumo a la Casa Real de España. El rey Felipe VI agasajó a sus invitados con nuestros patos…

¿Y, cómo llegas al arte?

    Uno nunca sabe los caminos que se toma en la vida. De repente llamada por el arte, comencé a visitar los museos de España en primer lugar, luego de otros países. Pues estando delante de tantas obras uno comienza a sentir que algo le llega y bueno…comencé a coger los pinceles, en principio por puro amor. Alentada por mi familia seguí talleres con algunos maestros para luego tomar cursos regulares y bueno, aquí estoy.

¿La muestra que traes tiene como tema lo amazónico…?

    Donde uno va, no puede desligarse de la Amazonía. Muchos de los cuadros, parten de registros fotográficos. Como todo buen artista lo que registro, obedecen a una intencionalidad artística y el camino emotivo comienza desde ese momento. Ya en el taller la cosa cambia cuando el color te va llenando de emoción y eso es lo que se puede notar en las obras que expongo. Desde luego, respetando a mis colegas, pinto porque debo pintar y no me siento desde luego presionada por vender. El arte y mis obras, fluyen solos.

¿Expones regularmente?

    Ahora sí. Creo que mis pinturas gozan de buena aceptación. Una hermana que vive en New York me alentó exponer en esta metrópoli y me fue bien. Reitero, por ello he comenzado a exponer más y a sentirme más artista. Visito con frecuencia galerías a donde voy.

¿Cómo te animaste a exponer acá…?

    Es de comprender que mis familiares y mi entorno cercano me animaron. Cargué con mis lienzos enrollados, lo cual es una gran ventaja. Y como no puede ser de otra manera, ahora que retorno, mi maleta artística está bien cargada de emoción. Solo espero volver a mi taller y pintar. Mis obras quedan en el negocio de mis familiares dedicados a la gastronomía amazónica.