FELONÍA PÍRRICA

 

    Dígase o autodenominase circo, coliseo, foro, congreso, parlamento, palacio. Lo cierto es que sus vociferantes ciento veinte inquilinos autodenominados padres de la patria parecen inflamados y pirómanos por vocación. Nada tienen que ver con la majestuosidad que debe rodear al recinto, menos con don Miguel Grau Seminario que silencioso, ocupa un curul. El insigne caballero habría o hará uso de tapones para no oír a sus desgañitados colegas, sean varones y mujeres, que distantes  están de los moldes de las buenas formas que dignifico con su ejemplo.

    Sus precarios ocupantes están lejos, muy lejos del aquel ágora griego donde los atenienses se reunían para discutir sus leyes y decidían el futuro político de su ciudad, el cual solía depositarse en manos de aquellos que mejor dominasen la oratoria y el arte de convencer…hasta claro, aparecieran los demagogos, ilustres antecesores de los actuales parlamentarios.

    Con mucha bonhomía, un Víctor Raúl Haya de la Torre casi al final de su vida política llegó a presidir la Asamblea Constituyente que diera paso a la Constitución de 1979. De azarosa vida política, el curtido dirigente aprista tuvo que soportar soporíferas intervenciones de constituyentes que saliendo de un largo letargo de silencio gracias a los militares que hicieron uso del poder político por más de un década, buscaban protagonismo. Haya solo atinaba a decir: “Qué se desflemen”.

    ¿Pero hasta cuándo? Ya vamos por casi veinte años, al parecer la pira sigue prendido. A cambio de una raquítica producción legislativa donde abunda plagio de proyectos al por mayor y el escándalo, están acometidos a fiscalizar. Con cierta desfachatez y desgarrándose las vestiduras, a nombre de un pueblo que los eligió.

    Pero esto ya esta parece estar yéndose de la mano y están cayendo en una arbitrariedad de un poder del Estado que gracias a los medios de comunicación, televisivo en su mayoría, cada día nos endilgan peleas, amenazas, caras rabiosas y destempladas, sobre todos de aquellos padres y madres de patria que bajo formas democráticas alcanzan su curul, de aquellos que alcanzan ser nuevamente elegidos y que al parecen, de oficio político parece ser su único medio de trabajo para ganarse el pan. Lo que muestran, carentes de argumentos sólidos, solo es pobreza imaginativa y artimañas partidarias y de escasa moral, que los “cachimbos” copian.

    Que existen excepciones, los hay y es una lástima que no aparezca. Se da por establecido en política no existe lealdad y compromiso, solo ingenuos (as) lo creen, lo que existe es felonía e intereses.

    Cuando está edición salga impresa, habrán subido al cadalso los ministros Thorne y Basombrio, uno de economía y otro de interior. Los verdugos habrán puesto a rodar sus cabezas juntos a los Saavedra y Vizcarra… “Y ya viene la ministra de Salud”, dijo una vociferante y rabiosa Lourdes Alcorta, en su propio decir, llamada la talibana. Lo señalamos con nombre propio pues parece que la mentada congresista, es solo eso.

    Es cierto que los millones de peruanos que acudimos a la votación nos vemos hace rato enfrentados a este tipo de escaramuzas políticas. Una verdadera lástima para la generación de jóvenes que creerán que la política es eso, sucia, que llega a un cargo quien mejor uso hace de artimañas y golpes bajos, de un sistema democrático nos enfrenta a estas coyunturas, de polarización, de enfrentamiento, gracias a la aplicación de una segunda vuelta donde los electores tienen que decidir entre un mal menor y un mal mayor, y que, como ha sucedido en tiempo presente, un ejecutivo elegido para gobernarnos lo ostente con escasos miles sobre su contrario, que conteo de urnas, goza de una mayoría congresal. Se habla de debilidades por parte de uno, de fortaleza por parte del otro.

    ¿Pero quién gana y pierde?. No habiendo reelección inmediata, el actual mandatario frisa una edad mayor que le despoja de ambiciones electorales y estará fuera de la contienda en un próximo proceso. Mientras no salga de la sombra a la que parece estar confinada por mutu propio, la candidata con quien rivalizo pareciera seguir rumiando su frustrante resultado que lo alejo por segunda o lo despojo según parecer, de haber sido inquilina del Palacio de Pizarro y que se sepa, aspira a una nueva postulación o intentona. Si este último es el deseo, en maquiavélico pensar estará haciendo cálculo político. Como muchos dirían, si las elecciones fueran mañana, ateniéndose a la estadística, los números parecen que no lo acompañarían nuevamente, gracias al solicito hacer de sus 72 huestes que solo están para mostrar los dientes y una felonía que una jauría de mastines envidiarían y que solo los llevará a una victoria pírrica. Nos merecemos un respeto.