EL SUEÑO (O PESADILLA)

DE SAN MARTÍN

 

    “Y se llama Perú” de Augusto Polo Campos. Así se llama la letra y canción que compuso un día el prolijo compositor nacional por encargo del entonces, general Juan Velasco Alvarado que ostentaba el poder militar y político del llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Velasco quiso que la canción como tal, inyectara ánimo al alicaído espíritu patrio. Todo peruano recuerda el acróstico de la canción: P de patria, E de ejemplo, R de región y U de unión.

    En el semanario queremos rendirle tributo a la patria en sus 196 años de Independencia con la frase que hizo popular el jugador de fútbol Roberto “El chorrillano” Palacios “Te amo Perú”  y haciendo alusión a P de patria con los símbolos patrios, con E de ejemplo a una familia en el puerto de Masusa, con R de región con un paraje amazónico y U de unión con el abrazo de dos mujeres de pueblos indígenas como valoración a la multiculturalidad de la región. Creemos que es el mejor sentir patrio.

    Un 28 de julio de 1821, don José de San Martín salió de Palacio de Gobierno para presidir la ceremonia de la Proclamación de la Independencia. Desde entonces, la fecha es considerada como nuestro aniversario patrio. El Acta de Independencia del Perú fue firmada días antes, el 15 de julio de 1821, tras haber sido redactada por el arequipeño Manuel Pérez de Tudela. Con este documento, el Perú declaró su independencia de la Corona Española. Parte de la celebración actual, el presidente electo Pedro Pablo Kuczynski saldrá por la misma puerta rumbo a la tradicional Misa y Te Deum en la Catedral de Lima. Luego de ello, dará su mensaje a la Nación desde el Congreso de la República.

    El semanario quiere ir más atrás, a las soleadas playas de la bahía de Paracas. La historia escrita por Abraham Valdelomar relata que la brisa marina hizo que el libertador entrara en sueños. En este idílico paraje protegido por la sombra de una palmera, observó el paisaje. Valdelomar narra que San Martín en su sueño imaginó como debía ser la bandera del Perú, expresiva y simple. De pronto, al despertar el libertador observó el vuelo de unas aves llamadas Parihuanas que tenían un singular color en sus cuerpos, sus alas eran rojas y su pecho era blanco. Estas aves impresionaron al libertador e inspiraron la creación de la bandera.

    El militar nacido en Yapeyú, tierra americana, cobijó desde joven la idea de libertad y la patria americana. Inicia su misión cuando ingresa a la Logia de Cádiz que nuclea a criollos americanos unidos por un mismo ideal: liberar a América. La ética del servicio orientó esta etapa y en toda su vida, la conciencia del deber y la respuesta al sentir interior. San Martín debe liberar a América, pero ¿cómo? Uno. Forma un grupo de hombres comprometidos profundamente con el ideal de independencia y libertad. Dos. Educa a los soldados en la disciplina, la conciencia del deber y la lucha por un ideal trascendente como su Regimiento de Granaderos a Caballo y el Ejército de los Andes.

    El valor de crear estos dos grupos fue modelar el espíritu criollo en ideales y actitudes que trasciendan intereses personales, sectoriales y encaucen la acción por el camino de la libertad. El sentido de vida de San Martín es tan profundo y amplio que desborda y contagia a todo un pueblo, se enlaza con la comunidad y la conduce hacia la libertad y unión de los pueblos americanos y así cumple: cruza los Andes; libera Chile con bandera argentina, al Perú con bandera chilena y en el Perú funda una nueva nación dándole bandera propia.

    Supo retirarse en el momento oportuno, utilizando el poder responsablemente, no compitió por él y trascendió a las ambiciones personales. De regreso a la Argentina se aparta de los intereses sectoriales y de las divisiones políticas. Esta actitud de desapego por el poder ennobleció y liberó su ser. Además, formó un arquetipo de hombre nuevo, en el pensamiento americano, que desafía el destino, lo cumple y logra la liberación interior.

    San Martín lanza a América dos ideales: libertad y unidad. La primera la cumple conjuntamente con Bolívar al lograr la independencia política y militar. Pero el desapego de las ambiciones personales y sectoriales y el ideal de unidad americana que se dan en el Padre de la Patria, esperan ser actualizados en América y en el Perú que amó entrañablemente.