SHUPIHUI Y LA CULTURA AMAZÓNICA

 

 

Róger Rumrrill

 

 

 

En la historia cultural de los países existen publicaciones y revistas-semanarios o mensuarios-que han marcado época, que han sido verdaderos parteaguas en el proceso cultural de las sociedades, que han agrupado a generaciones de intelectuales y pensadores que han contribuido a cambiar al mundo de su tiempo, a través del poderoso instrumento de la educación y la cultura. Porque como dice el maestro Paulo Freire, “la educación no cambia el mundo; cambia a las personas que van a cambiar el mundo”.

 

La revista “Amauta” fundada en 1926 por el pensador, ideólogo socialista, escritor y periodista José Carlos Mariátegui sin duda es el ejemplo paradigmático en el Perú. “Amauta” congregó, cohesionó e integró a lo mejor del pensamiento, la literatura y el periodismo de su tiempo en torno al análisis, el debate y las propuestas sobre la realidad internacional, nacional y regional. Uno de los temas cruciales de ese tiempo, central en la temática de “Amauta” fue precisamente la problemática indígena o indigenista.

 

En las páginas de “Amauta” aparecieron desde el primer número los nombres de César Falcón, Félix del Valle, Luis E. Valcárcel, José María Eguren, Alejandro Peralta, Magda Portal, Antenor Orrego y Dora Mayer de Zulen, entre otros destacados intelectuales de todo el país, junto con las firmas de los más brillantes escritores y filósofos de ese tiempo en el mundo, como Unamuno, Romain Roland y Ortega y Gasset. Y con este notable grupo de creadores-poetas, novelistas, ensayistas, filósofos, pintores, escultores y músicos- están dos amazónicos: la yurimaguina Miguelina Acosta Cárdenas, la primera mujer abogado en el Perú y que trabajó la temática amazónica con el Amauta Mariátegui y el periodista y narrador Humberto del Águila Arriaga, que firmaba sus agudas crónicas con el pseudónimo “El Charapa”, precisamente el origen del apelativo “Charapa” para los amazónicos.

 

         

 “Shupihui” y la cultura amazónica

 

 “Shupihui”, revista latinoamericana de actualidad y análisis, como reza en el subtítulo del nombre y publicado por el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA), es la publicación emblemática de la Amazonía en el siglo XX. Lo mismo que “Amauta”, la revista “Shupihui” (antorcha) agrupó en torno a sus páginas a una verdadera constelación de expertos, profesionales en diversas ramas del saber, intelectuales y artistas que dejaron una impronta en la cultura amazónica de los ochentas del siglo XX.

 

La revista “Shupihui”, hay que reconocerlo, ha tenido antecedentes en la breve historia editorial de la Amazonía Peruana. Una de ellas fue la revista “Loreto Comercial” fundada en el año 1903 en Iquitos por Jenaro Herrera, el abogado y jurista, poeta, tradicionista, un hombre de cultura enciclopédica, con justicia considerado el primer intelectual orgánico de la Amazonía.

 

En esa primera década del siglo XX, también circularon en Iquitos “La Sanción” y “La Felpa”, dos publicaciones dirigidas por Benjamín Saldaña Roca, que desafió el poder omnímodo del “Barón” del caucho, Julio César Arana del Águila, en ese momento posiblemente el hombre más poderoso de la Amazonía, denunciando las tropelías y crímenes que se cometían contra los indígenas en los campamentos de “La Chorrera” y “El Encanto” en el Putumayo y sus afluentes.

 

El otro antecedente de “Shupihui” es la revista “Trocha”, fundada en Iquitos en 1936 por el maestro y escritor Francisco Izquierdo Ríos. “Trocha” era una revista dedicada principalmente a la temática educativa, pero en sus páginas también se publicaron los poemas de Vallejo, relatos de Ciro Alegría y José María Arguedas y de otros escritores peruanos de ese tiempo. En torno a “Trocha” se congregó en esos años lo más destacada de la intelectualidad amazónica, entre ellos Humberto del Águila y Arturo Burga Freitas, Manuel Llerena, César Lequerica y Juan Ramírez Ruíz.

 

 “Shupihui” circuló en una década decisiva, por los ochentas del siglo XX, en un contexto donde se desataron procesos económicos, sociales, políticos y culturales que marcaron profundamente ese período de la historia amazónica. En los ochentas del siglo XX la Amazonía Peruana sobrevivió a la conmoción, la violencia y a la tragedia que provocaron tanto el narcotráfico y la subversión política. En ese mismo período, la tala masiva del bosque y otras  actividades extractivas, principalmente  hidrocarburíferas, impactaron severamente en los escosistemas amazónicos, afectando sobre todo a los habitantes rurales y en particular a los pueblos indígenas.

 

 “Shupihui” no sólo analizó, comentó, diagnosticó esos problemas, sino también planteó salidas, soluciones y propuestas. Un aspecto que vale la pena destacar en la revista es el carácter monográfico de sus ediciones y contenidos.

 

Un ejemplo de ello es la edición número 30 de abril y mayo de 1984. Toda la revista estuvo dedicada a la educación intercultural bilingüe. Entre los artículos figuran “Etno Historias y Educación Bilingüe en las naciones de la Amazonía” por Ángel Corbera Mori y “Política Educativa para poblaciones de habla vernácula” de Inés Pozzi Escot, para sólo citar dos textos de la referida edición.

 

El número 34 de abril y junio de 1985, también una edición monográfica, estudió el vital tema de la salud. Médicos y expertos en salud como Alfredo Fort, Ernesto Colán Bernal, Daniel Villar Narrea y Eduardo Ramírez del Risco, entre otros, abordaron la compleja y dramática realidad de la salud en la Amazonía.

   

Aunque el debate sobre la comunicación impresa y virtual está en boga y no faltan augures que sostienen que finalmente la comunicación virtual y cibernética reemplazará al libro, a las revistas y a los periódicos impresos, sin embargo, la realidad también está demostrando que el medio impreso sobrevivirá por muchas razones. Sobre todo en realidades como la amazónica con inmensos espacios geográficos carentes de conectividad, sin energía eléctrica y por tanto sin posibilidad de contar con computadoras y otros sistemas electrónicos y donde un libro, una revista o un periódico son todavía instrumentos y herramientas de insuperable necesidad cultural y educativa.

 

 “Shupihui” cumplió un papel extraordinario en el análisis y difusión de la realidad amazónica. Su rol como difusor de la cultura ha tenido un amplio y justo reconocimiento.

 

Por ello, los lectores  del país y del extranjero, están pidiendo que la antorcha se vuelva a encender para iluminar un momento particularmente complejo, difícil y crítico del Perú en general y de la Amazonía en particular.

 

 

 

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