CETA, CUARENTA ANIVERSARIO

 

 

Éramos muy jóvenes. Pero estábamos ungidos por el impulso de una nueva era. Los grandes acontecimientos de la historia de los sesentas, nos habían abierto los ojos al naciente Concilio Vaticano II, y habíamos concluido el año anterior, 1971, el Encuentro de Pastoral de Misiones en el Alto Amazonas. La velas estaban henchidas, animados los ánimos. Nos hicimos río adentro, en esta extensión casi infinita del mundo amazónico. Inmenso, diverso en especies y culturas, en posibilidades de desarrollo económico, en pueblos y modos de comprender el mundo, en expectativas renovadas, todo era posible. Algún día había que empezar. Y lo hicimos. No presumíamos cuáles serían nuestras aventuras, en qué tierras pantanosas y confusas habíamos de sumergir nuestras reflexiones. Pero estábamos. Éramos. Firmes como huacapús erguidos, como la huimba el árbol florecido más alto. Las fuerzas del Espíritu ponían fuego a nuestro entusiasmo. Había que salir a la marcha por el desierto.

 

Comenzamos el día señalado, el 20 de mayo, con un curso de teología para laicos. La preparación era lo más urgente para quienes de alguna manera soñábamos el futuro a partir del presente. Había que estudiar, aprender, estar al día en las últimas corrientes de la historia y la teología para tener a mano los instrumentos que ayudaran a descifrar el laberinto de nuestra realidad. Luego había que interpretarla, para descubrir en ella la llamada de Dios, y, finalmente, asumirla como parte de nuestra vida.

 

Esta forma de dinamizar nuestro futuro duraría poco. Pronto el CETA se haría responsable de seguir los Cursos Vacacionales, que darían el Grado de Religión, a maestros ya titulados. Tendrían un módulo de tres ciclos. Comenzarían en 1973  y alcanzarían hasta 1982, cuando el CETA suscribiría  con la Dirección Regional de Educación el acta de creación del Instituto Superior Pedagógico Loreto. Ambos fueron momentos importantes, que nos abrieron más los ojos a este mundo complejo. El primero porque nos puso en marcha; el segundo porque puso alguna de las claves de dirección a nuestra empresa. Ambos fueron ampliamente registrados en su momento, al cumplir los 25 años de historia (Vid. KANATARI nº 700, Año XV, 15 de febrero de 1998).

 

En este tiempo hubo una numerosa cantidad de actividades: conferencias, publicaciones, sobre todo de MONUMENTA AMAZÓNICA, Festivales del Libro y de Navidad, Coloquios sobre la Nueva Conquista de la Selva, etc.

 

Hoy ponemos de relieve algunas obras importantes que se han venido desarrollando en la diferencia del tiempo (15 años) en el avance desde aquel lejano 1997, cuando cumplimos las Bodas de Plata:

 

SHUPIHUI, revista de altos estudios de pensamiento e ilustración amazónica, cuya existencia tuvo una duración hasta el número 52, en 1992, en que, por razones estrictamente financieras, fue suprimida. Se pretende recuperarla a partir de la instalación reciente del CENTRO DE ALTOS ESTUDIOS AMAZÓNICOS (CAEA) que ha tenido lugar a partir de marzo del presente año 2012.

 

KANATARI. Ha continuado entre tanto sus ediciones hasta el número presente (Nº 1443) de modo normal, alimentando la conciencia de la realidad amazónica.

 

BIBLIOTECA AMAZÓNICA. Nació simultáneamente con el CETA, pero después de hospedarse en sucesivas instalaciones, como sede principal se inauguró el 26 de mayo de 1992, en el local de la Prefectura, hoy Palacio de Gobierno (Vid. KANATARI, Nº 700, Ibid.).

 

CENTRO CULTURAL INFANTIL IRAPAY. En febrero del 2009 se inauguró este centro que había de acoger transitoriamente a niños y niñas que se habrían de especializar en las distintas disciplinas artísticas infantiles. Era otra de las actividades mayores que el CETA se había propuesto para consolidar una panorámica más amplia en la formación del hombre integral en la Amazonía.

 

CENTRO DE ALTOS ESTUDIOS AMAZÓNICOS (CAEA) Y MAESTRÍA EN ALTOS ESTUDIOS AMAZÓNICOS (MAEA). Después de una intensa labor de seis años, el CENTRO DE ESTUDIOS TEOLÓGICOS DE LA AMAZONÍA (CETA) suscribió un convenio con la PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ (PUCP), para fundar y gestionar estudios amazónicos de avanzada, conforme a las nuevas orientaciones de la ciencia. Comenzó el 15 de marzo de este año, inaugurándose oficialmente el 19 de abril, con la asistencia de personalidades del mundo académico. Se trata de una consolidación por dinamizar un pensamiento sólidamente amazónico. Sobre estos dos fundamentos se refundará la revista SHUPIHUI en corto tiempo.

 

Al conmemorar el XL Aniversario de esta casa de estudios se muestra en qué medida la ruta emprendida el 20 de mayo de 1972 ha tenido un buen suceso que nos ha sido marcado por la marcha cambiante de nuestro mundo. De una etapa de formación y desarrollo de la conciencia ciudadana amazónica hemos pasado a un nuevo nivel de reflexión orientada a dar respuesta a los grandes interrogantes de este universo:

 

     No habrá solución al problema de la pobreza mientras no se parta de un desarrollo humano sostenible desde abajo y desde adentro, es decir, no expansivo-colonizador sino inductivo e integrador, a partir de lo local.

     Vincularse más a las raíces: memoria del pasado, memoria del presente y memoria del futuro.

     Investigación en ciencia y tecnología.

     Participación de la sabiduría local: indígena, blanca o mestiza. Interculturalidad científica y tecnológica y participación.

     Responsabilidad compartida con los demás países de la Amazonía Continental.

 

Joaquín García

Director del CETA

 

 

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