YO HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA,

Y LA TENGAN ABUNDANTE

Jn. 10.10     

 

 

Alberto Ríos

 

 

 

 

Era una Iglesia de sacristía, la del oficiante que daba la espalda a la feligresía,  pronunciaba palabras en un idioma que casi nadie entendía y desde el púlpito predicaba el reino de Dios en los cielos olvidándose muchas veces que ese reino está  igualmente en la tierra: “así en el cielo como en la tierra”. En esta  tierra donde los desposeídos - entre los cuales Cristo escogió vivir-  sufren toda clase de injusticias y marginación.

 

El Concilio Vaticano II cambia el rumbo y retoma  la verdadera esencia del cristianismo original. Pone los pies en la realidad del mundo y es consciente que la pobreza, la injusticia y la marginación son lacras que generan toda clase de calamidades individuales y sociales que ofenden la obra del Creador y propone reorientar el papel de la Iglesia hacia un compromiso con la humanidad  desde la perspectiva  del mensaje de  Cristo.

 

Y es que la oración y la vida contemplativa no son suficientes para hacer un mundo mejor, hacía falta además una acción más práctica, concreta y objetiva. Es así como Vaticano II delinea toda una praxis orientada fundamentalmente a la acción preferencial por los pobres. Denuncia el egoísmo, la avaricia y la indolencia como las causas que generan la pobreza y propone un código de comportamiento individual y social como nunca había sido planteado en la Iglesia para que todos nos realicemos plenamente no solo en el paraíso sino aquí mismo en la tierra. Y ahora.

 

Fue consciente, además, que las causas de la marginación y la pobreza constituyen un contexto que debe ser estudiado y tratado  integralmente en sus planos ético, moral, social, cultural, económico y político.

 

Es dentro de este momento histórico que nace el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía como una entidad que propone nuevas rutas de reflexión teológica en esta inmensa región basadas en las características de su propia identidad.

 

En los 40 años de existencia del CETA, importantes personalidades de la ciencia, la cultura y el arte magistralmente convocados por su creador,  han aportado valiosos logros en todos los ámbitos del quehacer cultural, artístico y social de nuestra región. Innumerable es la lista: conferencias y seminarios sobre la realidad y la defensa del territorio amazónico y sus habitantes. Publicaciones y libros, la Biblioteca Amazónica, la investigación y estudio de las fuentes históricas de la amazonía en Monumenta  Amazónica, festivales, conciertos, la preservación y defensa del patrimonio histórico y monumental, el semanario KANATARI, el Centro Cultural Infantil Irapay, los festivales del libro, el Coro Polifónico y el Centro de Altos Estudios Amazónicos entre otros aportes han hecho del CETA sin lugar a dudas, el más importante movimiento cultural que jamás haya existido  la región y un valioso instrumento que siembre las semillas para que en estas tierras algún día alcancemos el desarrollo y todos tengamos vida y abundante.

 

Regresar al Indice