PRINCIPIOS | HISTORIA | TAREAS
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El desconcierto producido por el Concilio Vaticano II todo lo puso en crisis: estructuras, disciplinas, liturgias y, aunque nadie lo hubiera en un principio imaginado, hasta las formas de hacer teologia.
América Latina había llegado tardía e indefensa a la cita, ante la urgencia de las corrientes europeas por hacer vivo y accesible el Evangelio al hombre moderno de la cultura occidental. Fue una irrupción repentina, un avasallamiento torrencial tan vertiginoso que a los latinoamericanos nos dejaba sin palabra que decir, ni utopía que plantear. Todo nos venía dado y definido desde las iglesias desarrolladas, de noble antigüedad y tradición.
Sin embargo, los acontecimientos que siguieron para tratar de incorporar las grandes orientaciones de los documentos conciliares a las Iglesias de este Continente, produjeron efectos de alcance insospechado.
Y, de repente, aquello que había sido un mundo marginal que repetía y aplicaba lo que llegaba de Roma, se había convertido en protagonista creativo que revulsionaba a la Iglesia entera poniendo en cuestion la l¢gica tradicionalmente intocable del Norte y el Sur, desarrollo y subdesorrollo, ricos y pobres. Medellin en 1968 fue como una convergencia de las corrientes que hablaban un nuevo lenguaje desde la realidad lacerante de las mayorías empobrecidas de los países del Tercer Mundo.
Medellín empero tuvo un gran vacío: ni siquiera mencionó a los pueblos originarios, dejándolos insumidos en la generalización de "pobres". ¿Razón de esta laguna? No sabemos. Tal vez haya sido que, meses antes, en Melgar habia tenido lugar un encuentro convocado por el Departamento de Misiones del CELAM orientado a replantear los temas misionales en la clave de las doctrinas conciliares, sobre todo el decreto Ad Gentes. Sin embargo, a partir de ese momento el mismo departamento, presidido a la sazón por Mons. Samuel Ruiz, Obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas (México) convocó a una serie de reuniones consecutivas, una de las cuales fue el Primer Encuentro de Pastoral de Misiones en el Alto Amazonas que tuvo lugar en Iquitos a fines de marzo.
Las conclusiones de la reunión fueron sorprendentemente audaces: como en una inesperada revelacion del Espíritu, los 25 obispos, además de otros tantos religiosos y laicos, suscribieron un documento final que habría de tener una influencia decisiva en el curso de los años siguientes en lo referente a la acción evangelizadora y a las relaciones con los pueblos indígenas, adelantándose proféticamene a lo que con el tiempo habría de tomar carta de ciudadanía en las instancias de reflexión oficial en la Iglesia: la inculturación del Evangelio.
El CETA fue creado por Mons. GABINO Peral de la Torre. Desde 1991, año en que éste fue sustituido, opera bajo la conducción pastoral de Mons. Julián García Centeno, actual Vicario Apostólico de Iquitos
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El Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA) se creó en mayo 1972 como un instrumento para tantear nuevas rutas en la reflexión teológica y la práctica misionera desde las culturas amazónicas, iniciar un proceso de formación de los agentes pastorales y realizar una actividad permanente sobre la conciencia de la población, mayoritariamente cristiana y la opinion publica en general de reivindicar una manera nueva de enfrentar la construcción de la Iglesia y de la historia desde lo local.
Se comenzó con un curso para agentes pastorales que tenía una duración de dos años. Al mismo tiempo fue una instancia y centro de convergencia cultural de la región amazónica. Han transcurrido veintiseis años, a lo largo de los cuales hemos ido evolucionando al ritmo de las realidades históricas, aportando y recibiendo luces de las distintas corrientes teológicas y sociales que han aparecido en el escenario de América Latina, del universo indígenas y del Tercer Mundo.
La evolucion ha sido ininterrumpida. De una actitud cristiana y cató1ica hemos pasado a una respetuosa mirada ecuménica; de una actitud directa o indirectamente endoctrinante, a una paciente escucha; de ver las diferencias como obstáculos a la unidad, a sentirlas como múltiples expresiones de la Salvación en Cristo interpretada desde el hecho creador. De aquí que hayamos asumido como acción evangelizadora el fortalecimiento de la autoestima de las poblaciones, el rescate de los elementos memoriales de la identidad, a traves de libros, encuentros, talleres y mecanismos de difusión masiva.
Por otro lado el CETA ha establecido una estrecha relación con la comunidad científica regional, nacional e internacional, para impulsar con otros organismos públicos y privados la definición de la propia palabra amazónica y la búsqueda de afirmación de la identidad de las poblaciones de más acá de los Andes, históricamente excluidas. Sentimos que nuestra misión es inspiradora y no protagónica.
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TAREAS
El Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA) en el cumplimiento de su misión, cuenta en su estructura con tres departamentos fundamentales:
El CETA se ha sentido siempre parte viva de la compleja problemática de la Amazonía. La reflexión de fe le ha llevado a asumirla en su integridad y a plantearse con la mayor profundidad su situación y las posibles alternativas de desarrollo con rostro humano.
En este área ha realizado investigaciones sobre la religión del pueblo en el ámbito de la Amazonía Peruana, sobre las formas de inculturación desde una perspectiva teológica, sobre las formas de presencia de lo mágico mítico en la tradición urbana, sobre el impacto cultural de las sectas en la sociedad del Vicariato Apostólico de Iquitos, sobre el desarrollo de la historia de la iglesia después de 1492, sobre nuevos horizontes en la reflexión teológica sobre los temas ambientales amazónicos y, especialmente el proyecto Monumenta Amazónica, que consiste en la recuperación de las fuentes históricas de todo el ámbito amazónico, que tiene su propio apartado. Todas estas investigaciones están debidamente registradas en los documentos y libros que se pulsan en el acápite PUBLICACIONES.
Es de notar a este propósito que el CETA creó y concertó el gran movimiento interinstitucional de los COLOQUIOS SOBRE LA NUEVA CONQUISTA DE LA AMAZONIA, en que han venido participando un abanico muy amplio de sectores comprometidos con el universo amazónico. Pretende este movimiento la defensa de toda penetración depredatoria e irracional, y se compromete a ofrecer alternativas de desarrollo que, por encima de cualquier tipo de intereses económicos y políticos, mantengan como centro y eje al hombre amazónico, especialmente al que sufre más las consecuencias de la marginación, el ribereño, el indígena y los ámbitos de pobreza de las ciudades amazónicas emergentes.
Se han celebrado hasta el momento cuatro coloquios, además de 15 fórums de alcance nacional e internacional.
Desde sus comienzos el CETA viene impartiendo cursos del más variado corte, tratando de satisfacer las necesidades específicas de los agentes pastorales y estudiosos en general.
Durante dos años consecutivos se mantuvieron los ciclos regulares que durarían el ciclo de los nueve meses académicos. La carencia de un reconocimiento oficial que diera títulos a los participantes hizo que se cancelara.
Durante 18 años se impartieron Cursos Vacacionales de Educación en la Fe para maestros y animadores de comunidades a lo largo de otros tontos años, en ciclos intensos de seis semanas durante tres años consecutivos, en convenio con la Oficina Nacional de Educación Católica (ONDEC) y el Ministerio de Educación. Otorgaban una titulación especializada en Educación Religiosa a los maestros titulados, ya que por aquel tiempo se habían cerrado las Normales. Al existir especialidades de Educación Religiosa en los Institutos Superiores, en 1994 se canceló el programa.
Cursos-talleres mensuales: una semana de cada mes se impartían seminarios vespertinos sobre temas de actualidad socioreligiosa para la formación permanente de los agentes pastorales.
Mediante convenio de locación de servicios con el Ministerio de Educación, el CETA creó y puso en marcha el Instituto Superior Pedagógico Loreto en 1982, al que se anexionó en 1988 el Proyecto Bilingüe Intercultural, con ocho especialidades (una de las cuales fue Filosofía y Religión).
Quizás sea este el departamento que más se ha proyectado hacia afuera. En 25 años viene editando obras que se aproximan a la compleja realidad amazónica en sus distintos aspectos: teológicos, pastorales, sociales e históricos, ecológicos y lingüísticos.
Ha producido en estos años revistas, periódicos y libros. Algunos son el resultado de sus propias investigaciones, otros proceden de diversas instituciones y autores, unidos a nuestra casa por el único vínculo de la común preocupación por el hombre de la Selva.
A través de los festivales de Navidad, del Libro, del Cine, el CETA pretende reforzar y consolidar la riqueza múltiple y diversa de las culturas amazónicas.